El amigo extrañado

Tenía un amigo. Bueno, pensaba que era un amigo, pero después pude comprobar que era un hombre necesitado de amigos -lo que es distinto-, necesitado de calor, de afecto de admiración, en fin, era un egocéntrico del carajo, un narciso carente de ideas, un hombre con el cual estabas bien siempre y cuando hablaras de él, de lo que le pasaba, de su mundo. Cuando se trataba de mí, de mis problemas, de mi vida, se aburría soberanamente, a veces llegaba a bostezar con descaro y, de inmediato, con una sonrisa ante mi cara de asombro, decía: no compadre, lo que pasa es que he tenido un día de trabajo muy jodido, pero te escucho de veras, jaja… ya, tranquilo cholito, no seas tan susceptible, si sabes que te quiero un montón… te escucho, sigue sigue.

Con el tiempo iba acumulando una serie de datos de su personalidad que me molestaban. Uno de esos era el tener casi la certeza de que contarle algo iba a ser olvidado casi de inmediato, era como hablar al aire, pero no sabía como decírselo, no sabía expresarle mi malestar, sentía verguenza. Así que empecé por dejar caer, de vez en cuando, alguna frase sobre algo que le había contado, claro, la sorpresa llegaba como los patos al agua: ah ¿sí? pero ¿tú cuándo has estado allí?…

Sus problemas eran siempre los mismos: su mujer que lo jodía mucho, sus hijos a los que veía poco, y su trabajo que cada día le aburría más. Mis problemas eran los mismos, o parecidos, solo que eran míos. O mejor dicho, no eran suyos. Con lo cual todo era como difuso, era la niebla que significaba el mundo de los otros, que le interesaba en la medida en que lo incluyera a él.

Por suerte pude superar mi temor de hablar con él de este asunto, lo conversamos, mejor dicho, se lo dije y él me respondió con total frescura, compadre, no digas huevadas, si soy yo quien te cuenta cosas, yo soy el que te busca, el que te llama, soy yo el que se preocupa por ti.

Así que, al día de hoy, no se preocupa más por mí, ni me llama, ni me cuenta cosas importantes. Amigos así se extrañan mucho. De verdad.

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Acerca de Javier Revolo

Javier Revolo escribe "Relatos Tóxicos" https://javierrevolo.wordpress.com/ y en la Revista mensual “Hontanar Digital” http://www.cervantespublishing.com/hontanar.html de la que es sub director. Vive en Sídney, Australia, y es abogado.
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