La costumbre de los dias

Los días de la semana son cada día más raros. Los lunes parecen miércoles y los sábados lunes. Las noches parecen mediodías y las mañanas tienen pinta de atardecer melancólico. Debe ser que hay una conjunción astral y de latitudes que no despacha bien las formas corrientes de la realidad y mis formas interiores se descompensan, creando una sensación de atraso, que no llego a comprender. Cosas del momento. Cosas del tiempo.

Por ahora el tiempo no pasa, se va derramando por los contornos de las esquinas de calles donde no estoy, lugares remotos a donde no viajo, sitios donde tú ves cosas pasar. Espero y las cosas no se van, al menos aquí, en esta ciudad gris y fondo de olla triste, ciudad de materia dura, costumbres caóticas y mucho ruido, las cosas -decía- aquí se revuelven y calientan por aproximación, pero no suceden, solo se inquietan un poco. Empiezo a creer que hoy es miércoles por la noche cuando los calendarios y mi propio reloj marcan equivocados otro día y otra hora, así que me he vestido y he salido a buscar una cena caliente en un restaurante iluminado por dentro, pero no, no hay nada de eso allí afuera, así que regreso a un café con lunes por la mañana, frente a una computadora iluminada por dentro y que se parece mucho a eso que llamo “conexión con mi mundo interior”, muy new age y Dalai Lama de ir por casa.

Un amigo, el chato Roberto, tiene una teoría sobre la costumbre de los días que me parece buena. Dice que todo –aunque se refiera solo a algunas costumbres-, parte de nuestra manía de acomodar las cosas siempre en un mismo sitio, lo que nos da la absurda idea de que todo sigue igual, que todo es lo mismo. Colgar la ropa dentro del armario, poner los libros en el librero, la ropa sucia en la canasta para la ropa sucia, dejar la cuchara en el plato terminada la comida. O dejar que a los miércoles le sigan, indefectiblemente, los jueves. Eso -dice el chato, soltando el humo que oigo a través del teléfono- es malo para la memoria y los sentimientos. Así que él propone empezar la semana los días viernes -por ejemplo- y que se acabe cuando le dé la gana; o sea, digamos, si se me ocurriese poner a prueba su teoría, me sigue pareciendo muy bien terminar la semana los domingos, pero no la empezaría siempre los lunes –o los jueves, que sería lo mismo al final- sino que la empezaría de acuerdo a cómo me sienta: “hoy es domingo de nuevo”, por ejemplo. Claro, eso traería problemas laborales (para el día que tenga trabajo) pero estoy seguro que los resolvería al explicárselo a alguien. Este alguien tendría que visitarme una vez por semana y, entre los dos, decidiríamos qué día está ocurriendo en la calle, luego se iría y todo continuaría discurriendo, perfectamente, sin problemas.

¿Cómo me sentiré al final de este hoy? no lo sé. Solo sé que se acerca el momento de salir otra vez a esa calle de una ciudad que me contradice. Sin ti, sin tu suave forma de mirarme, con tu ligera sonrisa, tu forma de mirar y saltar de mi mirada hacia otra cosa y regresar a mis ojos con la misma sonrisa, como si no hubiese ocurrido tanto entre esos dos espacios. Esos dos momentos.

El chato Roberto me espera con su falta de costumbres y yo me quiero escapar por una rendija hacia donde estas tú, con tus ojos oscuros y tu sonrisa cálida, me gusta la costumbre de tus ojos.

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Acerca de Javier Revolo

Javier Revolo escribe "Relatos Tóxicos" https://javierrevolo.wordpress.com/ y en la Revista mensual “Hontanar Digital” http://www.cervantespublishing.com/hontanar.html de la que es sub director. Vive en Sídney, Australia, y es abogado.
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7 respuestas a La costumbre de los dias

  1. jcplanells3 dijo:

    Otro gran texto, lleno de verdades.

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  2. Concha Huerta dijo:

    Que sabio tu amigo el Chato. Que razón tiene al decir que tendemos a acomodar los objetos que nos rodean para sentirnos seguros. De ahi la angustia de los locos que perdieron sus cosas… Un saludo

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  3. Hola J.C.:
    Gracias, me alegra que te parezca bueno.
    Un abrazo

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  4. Hola Concha:
    Si te contara, tengo alguna anecdota muy graciosa sobre locos -o gente que enloquece- por perder sus cosas.
    El chato tiene la sabiduria que te da la vida ordinaria vista de forma extraordinaria.
    Un beso

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  5. Elena dijo:

    Me encanta la teoría del chato, es verdad que hay días que uno está de domingo o de viernes y no coincide. Pero también sé que hay costumbres que son necesarias y gustan y que sin ellas de repente nos sentimos descolocados o perdidos.
    Un beso Javier.

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  6. minicarver dijo:

    extraños días padecemos por estas fechas en el mundo. No se parecen a los días de antaño. Será que ya no los acomodamos como antes? Pronto será una Noche Buena, antes de que nos pierda en el acomodo, me apresuro a darte una felicitación y los mejores deseos para ese día … o noche. Un abrazo !!!

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  7. Minicarver:
    Gracias. Los dias no son ni seran los de antes -segun el chato Roberto- pues es un juego arbitrario con pinta de costumbre. En todo caso, las fiestas de Navidad y noche vieja estan aqui y te deseo que lo pases muy bien y para el 2011 se cumplan tus deseos.
    Un fuerte abrazo

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