La lluvia del reino

La lluvia que cae sobre nuestro reino es estupenda y tiene algo misterioso, pues cuando termina, la gente que se cruza por la calle sonríe; es una lluvia que lo borra todo, lo limpia todo.

Me llamo Yamil, soy cronista, aunque me dedico a limpiar los establos reales desde hace más de diez años.

Lo importante de este reino no es su historia, lo extraordinario aquí es la lluvia. En este reino llueven letras. Millones de cuerpos ligeros caen al campo, a los caminos, sobre los techos de las casas, sobre el mar que nos rodea. Si uno sale a pasear por la ciudad después de una lluvia torrencial, puede comprobar cómo ha cambiado lo que se decía del rey, del reino y de su historia.

Nuestro rey es un hombre sabio. Poseedor de una gran corpulencia, su aspecto tosco de labrador de rudas manos y rostro cuarteado por el sol puede confundir a quien lo ve por primera vez, su cuerpo distrae de su inteligencia.

Bien, decía, este gran hombre no siempre fue tal. Cuando joven era un príncipe cruel, egoísta e inmoral. Causó grandes dolores de cabeza a su padre que no sabía cómo contener sus excesos.

Una tarde el viejo rey se reunió con la reina y decidieron que lo mejor sería desterrarlo.  Así se hizo. Al cumplir los veinte años se embarcó y no volvimos a saber más de él por mucho tiempo.

Luego llegaron las lluvias. La primera de estas tormentas duró varios días y cuando se detuvo, un aire fresco, nuevo y limpio, diferente, se aposentó en todos los rincones; los súbditos se hallaban felices, el reino parecía más hermoso; todos recordaban sus historias personales, mas cuando se les preguntaba por cosas del reino, no respondían o simplemente ignoraban la pregunta, como quien oye llover.

Cuando nuestro gran rey murió el príncipe fue llamado a tomar posesión del trono. Regresó cambiado, era un hombre taciturno, de extensas soledades.

Una vez se ciñó la corona hizo llamar a los escribanos y ordenó que pusiesen largos bandos clavados en las puertas del castillo, pasada la tormenta, con la descripción de la situación política del reino. De ese modo restablecía la memoria al reino. Su memoria. Así todos sabrían que él era su rey, entre otros datos importantes.

Los pobladores tienen la obligación de asistir a las puertas del castillo después de una tormenta so pena de destierro de no hacerlo y deben firmar un registro como constancia. El rey no permite a nadie -excepto a mí- llevar cualquier otro tipo de anotación, así se asegura de hacer los cambios, que elabora durante la tormenta, con sus publicaciones.

Nadie sospecha que nuestro soberano, tan amable e indulgente con sus súbditos, usa los bandos reales para recrear el reino, una y otra vez, como le place.

Pasados unos años, a unos niños les dio por recoger letras caídas después de las lluvias  que se anegaban en los parques, los jardines y los caminos. Jugaron a formar palabras, oraciones, frases. Más tarde, relatos cortos, siguiendo las distintas tonalidades de color que tienen las letras. El monarca vio estas actividades como lo que eran, juegos de niños. Ya mencioné que es un rey sabio.

Uno de esos niños observó que las letras se desvanecían pasados pocos días. Alarmado, pensó que podía recurrir a la memoria de los hombres -él, como los demás, no sabía lo que pasaba en el reino- así que organizó un relato sobre una gran tabla y, con la ayuda de su padre, lo llevó a la Plaza Mayor para leerlo, y así salvarlo del olvido.

El rey quiso estar presente. El pueblo escuchaba atento, el niño se encaramó sobre el estrado y empezó:

“La lluvia que cae sobre nuestro reino es estupenda y tiene algo misterioso, pues cuando termina, la gente que se cruza por la calle sonríe; es una lluvia que lo borra todo, lo limpia todo.”

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Acerca de Javier Revolo

Javier Revolo escribe "Relatos Tóxicos" https://javierrevolo.wordpress.com/ y en la Revista mensual “Hontanar Digital” http://www.cervantespublishing.com/hontanar.html de la que es sub director. Vive en Sídney, Australia, y es abogado.
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10 respuestas a La lluvia del reino

  1. Hola, Javier:
    Bien. Pues ahí tienes uno de esos estupendos relatos que tanto te gustan, que empiezan y acaban igual…, cerrando un círculo. Terminando, igual que empezó, una historia.
    No sé por qué me ha recordado un poco a “Fahrenheit 451”, del genial Bradbury. Lo escrito, la memoria, no olvidar, perpetuar…
    La lluvia de letras…, una de esas lúcidas y originales (por no decir brillantes) ideas que habitan tu mente y que, desde el otro lado, da gusto encontrarse en el camino.
    Gracias, una vez más, por tu lluvia de gotas tóxicas sobre los que te leemos

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  2. Hola Bea:
    Muchas gracias por tus consideraciones y palabras tan amables, de verdad, me alegra saber que te gusta lo que escribo.
    Bradbury y “Farenheit 451” estan entre mis lecturas favoritas, es mucho decir que te hace recordar en algo este relato aquella genial obra.
    la historia circular y la lluvia de letras. Es verdad, de mis recursos favoritos (la historia que empieza con el final y viceversa) para dar profundidad e incerteza a lo escrito. La lluvia de letras representa la profusion de informacion que crea olvido, luego que los ninos juntando letras devuelvan la memoria real al reino es una reivindicacion de las letras, de la informacion que, bien administrada, con una seleccion honesta, puede devolvernos la libertad.
    Recibe un beso Bea y gracias

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  3. Concha Huerta dijo:

    Como me gustaria poder visitar ese reino donde llueven letras y los niños juegan ahaciendo relatos. En cierta forma eso es lo que somos los que publicamos nuestras historias en la nube no te parece?. Me gusto mucho esta tuya.

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    • Hola Concha:
      Esta lluvia de letras mia? gracias. Fina garua en un dia gris frente al mar de Sydney.
      Tambien es cierto que caen tantas palabras del cielo -de las nubes- que, a veces, no tenemos mas remedio que olvidar. Sin embargo ahi estamos, produciendo nuestras cosas, nuestras ligeras lluvias, nuestras grandes tormentas… a veces caen sobre las cabezas de otros, otras veces sobre un mar alejado de las miradas.
      Saludos

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  4. Sibisse dijo:

    Todo el relato me ha gustado, pero el final deja un sensación agradable, como de renovación. Lo dicho, me ha gustado mucho

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    • Es, Sibisse, un recordatorio de que la inocencia puede rescatarnos y devolvernos al principio, donde la vida se vivia por la vida misma.
      Un beso y gracias
      P.D. Debe haber algun modo para que yo pueda recibir alertas cuando tu publicas… he visto que has hecho varias entradas desde la ultima vez que te visite y yo ni me he enterado… voy a ver.

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  5. Me ha gustado de veras tu relato, es polivalente, tiene muchas interpretaciones. Personalmente me ha recordado a 1984 de George Orwell, sobre cómo el gobierno intenta alterar la percepción de la realidad controlando los medios de comunicación.

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    • Hola Lletraferit!
      Interesante seudonimo el tuyo, interesante como tu comentario. Orwell es un escritor muy implicado socialmente, sus ficciones casi siempre son como un bisturi penetrando la blanda carne de la sociedad corrupta y aburrida en la que vivio y que, desgraciadamente, no ha hecho sino empeorar en los aspectos que el ya denunciaba entonces. Animal Farm y 1984, son dos obras -me parece- necesarias para quien quiera penetrar en el espiritu del poder y la manipulacion.
      Tienes razon cuando dices que hay algo de eso en mi relato. La manipulacion por atosigamiento de palabras, por profusion de informacion que produce perdida de memoria o distraccion, en el mejor de los casos. Lo inteligente, hoy por hoy, consiste en saber seleccionar informacion.
      Un abrazo y gracias por tu comentario

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  6. Elena dijo:

    Me encanta la idea de que la lluvia lo borre todo,y me encanta la idea de la lluvia de letras. ¡Buena combinación Javier! Y es verdad que deja una sensación agradable en estos tiempos desolados. Un beso.

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  7. Hola Elena:
    Gracias. Y a mi me encanta que te haya gustado el relato.
    Es verdad, malos tiempos, espero que una buena lluvia limpie las impurezas de todo lo malo que se esta aposentando en nuestras almas.
    Un beso Elena

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