Gorriones

Justo antes de despertar, en medio de la noche, estiré el brazo para alcanzarte, y no estabas allí. Entonces me enrollé con las sábanas y quedé mirando las cortinas por donde se filtran algunos colores de los halógenos parpadeantes de un anuncio que sabía a nadie podía interesar, en esa oscura bahía desierta, a esas horas de la noche. Mirando eso fui a mi infancia, a mi casa en Chorrillos, con el jardín “del fondo”, allí donde ponía trampas a los gorriones, trampas que nunca dieron resultado mejor que pasar unas cuantas horas acostado sobre el frío parqué, con un hilo en la mano y un ojo cerrado, detrás de la puerta, aguzando mis sentidos al máximo, a la espera de algún gorrión atrevido que entre a picar un poquito la miga de pan blanco que tan sospechosamente estaba justo debajo de una caja sostenida brevemente por un palito atado a un hilo delgado, que se perdía bajo una puerta. Pasé muchas horas ahí, terco, empecinado en pillar algún gorrión bobo para acunarlo entre mis manos, para quererlo, y lo único que llegué a tener fue cada constipado que, mal curados, se convirtieron en mi actual bronquitis asmática.

Mi madre me llamaba y yo renegaba porque creía que para ella nada de lo que yo hacía era importante y sí las tonterías que quería que hiciese, como arreglar mi habitación o ir a comprar algo que se le había olvidado del mercado. Entonces molesto soltaba el hilo, me levantaba con mis pantalones cortos, la cabeza grande y rapada -a la que me había condenado mi familia en esos años de infancia por una cuestión de comodidad, para ellos, claro- e iniciaba mi andadura. Entonces ya caminaba con las manos en los bolsillos y pensaba que lo importante para mí jamás sería lo que es importante para otras personas.
A mi regreso, había desaparecido la miga de pan debajo de la caja. Así que ni gorrión ni miga de pan, solo una caja inútil dando sombra sobre el pasto.

Hoy estoy triste, sabes que te quiero, y también sabes que lo único que deseo en este mundo es que estemos juntos, que cuando me despierte estés a mi lado, para suavemente salir de la cama y meterme en la ropa de otro día, entre la bruma del amanecer, y salir sin hacer bulla para ir a trabajar, mientras sigues intacta dentro de tu sueño. Y poder llamarte al mediodía para ir a comer juntos, planear nuestros días, nuestras vidas, de acuerdo a lo que solo nosotros queremos. Sabes que siempre voy a estar ahí, con la mano en el hilo, con la mano estirada entre las blancas sábanas tratando de alcanzarte, pensando en ti, queriéndote atrapar, para enseñarte a volar, para que me enseñes a volar. Por que ¿sabes? lo que más me dolía no eran los días en la cama con la gripe, sino que durante aquellos días me daba por pensar que yo que creía ser el cazador astuto, había sido cazado por los gorriones.

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Acerca de Javier Revolo

Javier Revolo escribe "Relatos Tóxicos" https://javierrevolo.wordpress.com/ y en la Revista mensual “Hontanar Digital” http://www.cervantespublishing.com/hontanar.html de la que es sub director. Vive en Sídney, Australia, y es abogado.
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14 respuestas a Gorriones

  1. Qué gusto volver a leerte, Javier.
    Me ha encantado que un niño cace gorriones sólo para acunarlos…
    Y me sigue fascinando cómo con tan pocas palabras eres capaz de crear una historia que llega y te envuelve, impregnándote por completo de la esencia de lo que quieres hacer llegar…, y llega.
    De todas formas, es obvio por qué la persona protagonista de tu relato no consigue sino constipados…, y es que el amor es una de esas cosas que no se puede “cazar”, sino que, irremisiblemente, nos caza. Pero me gusta su actitud.
    Un beso.

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    • La verdad es, querida Bea, que con una caja de zapatos, un palito y un hilo mucha caza no fue… ahora, las intenciones eran esas, sonyaba con tener un pajarito -de los muchos que iban a visitar nuestro jardin- pero solo por un rato, tenerlo entre las manos y luego dejarlo volar. Cuando era nino -mejor dicho, desde nino- las jaulas me daban una sensacion de extranyeza combinada con temor. Veia pajaros dentro y no entendia por que habin metido un pajaro alli. La verdad es que es dificil de entender… los pajaros que tuve en mi vida empezaron en la jaula pero siempre acabaron volando por la casa. Hasta que, alguna vez, se iban.
      Bueno Bea gracias por tu visita y recibe un beso

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  2. Me ha emocionado Javi! qué relato tan divino!!
    Me ha encantado la analogía, preciosa metáfora de vida!
    Nuestros niños siguen jugando en nuestros cuerpos adultos, queriendo atrapar la vida, esperando, esperando…y poniendo miguitas de pan!!
    Felicia

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  3. Querida Felicia!!
    Me alegra que hayas pasado un momento con mi relato y te haya gustado. Nuestros ninos estan ahi, siempre con el hilo en la mano, soportando el frio o el calor, ilusionados. Los resultados a veces no son los que uno espera pero no por eso se deja de intentar, no?
    Recibe muchos besos querida Felicia

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  4. Charo Saavedra dijo:

    Ay Javier, cuando no, tú, haciéndome volver a la infancia y recordando hasta el olor de ese Parque maravilloso de Carlos Gil y donde jugábamos y corríamos y luego nos escondíamos en tu casa, que en ese tiempo me parecía un castillo en el cual había que caminar en puntillas para que tu Mami, no se de cuenta que nos hiciste pasar……
    Bellos recuerdos……

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    • Gracias querida Charo!! recordar es un ejercicio que implica todos nuestros sentidos (cuando la vivencia es nitida), a mi me pasa como a ti, recuerdo el olor del parque, el llamado del panadero con su bocina, el color de las lomas desnudas… todo aquello esta en la memoria junto a los rostros de personas que amamos.
      Un beso y gracias por leer

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  5. Elena dijo:

    Me gusta como mezclas la infancia con el presente, el no cazar gorriones para acunarlos con la ausencia del cuerpo en la cama. Siempre dicen que el pasado hay que dejarlo atrás pero es mentira…siempre volvemos a él para encontrar respuestas a preguntas del presente. Me encantan los gorriones y la foto que has puesto tuya con el perro. Un besazo.

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    • La foto con mi perro (Rusty) es de antes de mi aficion a la caza infructuosa de gorriones, no tenia ni dos anyos. Esa combinacion de la ausencia del ser amado con la de gorriones de cuando era pequenyo -a pesar de mis suculentas trampas- me parecio que podia funcionar en una historia que tuviera presente y pasado en un mismo plano.
      Gracias, me gusta que te guste la foto… ese perro fue mi mejor amigo por mucho tiempo, hasta que lo envenenaron. Triste y duro, sobretodo para un ninyo que no sabe muy bien que sucede.

      Un beso

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  6. Sibisse dijo:

    Conmovedor. Esa mezcla entre infancia y las cosas (o personas) perdidas. La mezcla de hechos cotidianos y cosas por hacer. Me ha encantado. Siempre suele llamarme la atención, alguna frase o palabra, en este caso el llegar al último párrafo, pero que impacta más por todo lo anterior.

    Bss

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  7. Hola querida Sibisse:
    Las cosas perdidas o las cosas que nunca se llegan a obtener. Una ilusion que no se consigue puede tener tanta fuerza en la memoria como algo precioso que si se obtuvo -tal vez-, el hecho es que un amor no conseguido tambien deja un rastro profundo en la memoria.
    Un beso y gracias por la visita, nos leemos pronto

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  8. Patty Ralston dijo:

    Querido Javi,
    Me has dejado totalmente emocionada, no solo por la tierna historia que como a todos, me hizo volver a los años de infancia; sino sobre todo por descubrir en ti esta faceta que no conocía y que me necanta, mueve y enorgullece. Te quiero mucho y como siempre, te deseo todo lo mejor.
    Patty

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    • Querida Patty
      Que gusto ver un comentario tuyo!! gracias por las palabras, desde luego esta faceta mia no estaba muy expuesta, pero con los blogs y demas decidi lanzarme a publicar cosas… por lo pronto me parece una experiencia excelente y de lo mas inspiradora, ademas que me ayuda mucho a seguir con los relatos que antes los dejaba y los retomaba con intervalos mucho mas largos. Espero que este anyo se pueda publicar mi primer libro de relatos, estoy trabajando en ello.
      Recibe muchos besos querida prima

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  9. Myriam dijo:

    Querido Javier,

    Antes de todo , me emocionastes mucho. Desde la primera linea supe que hablabas de tu infancia. Muy lindo! Tienes el don de nos tocar el corazon y hacernos “vivir” lo que escribes. Gracias!

    Un beso
    Myriam

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  10. Querida Myriam:
    Es verdaderamente un gusto saber que un relato mio pueda emocionar, seguro que este es uno de los propositos mas buscados por un escritor. Te doy las gracias y te mando un beso por tu lindo comentario.

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