Autobús al sur

Aprendemos a vivir del cuento. El cuento se escribe con una sonrisa que camina los ojos. Tu cara se desliza suavemente entre los deseos de los que te acometen con la mirada en los autobuses de Miraflores a San Borja, mientras yo camino ojeando una revista de cine que me regalaron antes de entrar a ver una película de viejos a los que la vejez les parece una pérdida de tiempo.
Y el autobús que encierra los espejos de los que van hasta San Borja dobla en una esquina y tú le preguntas a la chica sentada a tu lado si siempre dobla por esa esquina o era que solo ahora… pero ella te dice que es por ahí que dobla todos los días -como si las cosas doblaran y ella lo supiera- y te das cuenta de que te equivocaste de línea y yo me detengo de golpe en la acera al darme cuenta que la película que acabo de ver ha ganado un Oscar en Hollywood al mejor actor. La gente que pasa a mi lado trata curiosa de ver qué leo ahí parado en medio de esa calle, mientras tú te ríes con esa risa que me pasea por la cara y caminas hacia atrás dentro del autobús, como queriendo desandar tu error, hasta llegar a una esquina que no conoces y bajas, entonces me ves leyendo la revista y me preguntas por San Borja.

Ayer me fui para el sur y me equivoqué de parada y terminé por bajar en un mercado lleno de pollos, algunos muy vivos y otros menos, dentro de una jaula esperando su turno para subir a su mini patíbulo, y una casa en proceso de demolición hacía de las suyas y llenaba de polvo a los pollos patibularios y los cabellos de los clientes; el autobús me dejó ahí, en medio de todo aquello, sin decirme nada. Se fue, tirándose enormes pedos de polvo marrón, más al sur.

Me preguntas por el autobús a San Borja y yo te digo que sí, que qué bien, pero realmente ¿a dónde quieres llegar? Por que no todos los autobuses llevan al mismo lugar, ni a San Borja ni a ningún otro lugar. Tal vez más tarde, una tarde de estas, te des cuenta que cruzan y se cruzan, van y vienen, que dan mil vueltas por Lima y van al sur y regresan del sur -pues en Lima todo es sur-, para vivir de esos cuentos que se cruzan en el interior de ellos dando lugar a mil y un cuentos, entre los que leer una revista de cine para llegar a tu sonrisa es tan posible como mirarte en el espejo del que está sentado a tu lado y acomodarte el pelo.

Esta mañana tu novio se fue sin apagar la luz del baño y a ti eso te da mucha cólera, por lo que decidiste salir de casa sin arreglarte, para hacerlo en otra parte, en otro espejo o en cualquier cosa reflexiva, pero resulta que mi cara está empañada o es irreflexiva por una ligera humedad mental que no te deja ver mientras lo pruebas, y frotas con la punta de tus dedos mi cara, haciendo un círculo por el cual intentas, finalmente, mirar y arreglarte.
Mientras yo, detrás, sigo alucinando tus yemas, la suavidad con la que tus dedos hacen ese círculo para abrir un espacio en mi humedad y te puedas mirar, te puedas arreglar, algo que no pudiste hacer en la mañana por que…. Pero los baches, no, ¿será tal vez por el recorrido? Sí, el autobús para San Borja, ya lo sé, claro, lo puedes coger aquí mismo, pero depende hasta dónde quieras llegar, tal vez este no te lleve a tu casa, por que quieres ir a tu casa ¿verdad? Todos queremos ir a nuestra casa, aunque hay algunos que tenemos muchas casas y se nos confunden las casas con los zapatos, entonces cuando subimos a un autobús nos parece que también entramos en casa y es un problema, pero creo que a mí me da pena, mucha pena que tu casa esté en ese lugar, San Borja, y de que no tienes ganas de viajar, y ahora tampoco de hablar, lo veo en tus ojos que no veo, ahora que la revista se me ha caído al suelo -y la gente que cruza me mira curiosa- y sigo pensando por qué San Borja está tan lejos y yo sigo tan cerca de todos mis zapatos.

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Acerca de Javier Revolo

Javier Revolo escribe "Relatos Tóxicos" https://javierrevolo.wordpress.com/ y en la Revista mensual “Hontanar Digital” http://www.cervantespublishing.com/hontanar.html de la que es sub director. Vive en Sídney, Australia, y es abogado.
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16 respuestas a Autobús al sur

  1. Hola, Javier:
    Me encanta el estilo con el que has “jugado” en este relato…
    Me gusta lo que cuentas, tan sencillo y cotidiano, y sobre todo, cómo lo cuentas. Llenando la historia, con atisbos inconclusos, de otras muchas historias… Como si fuera un manantial de relatos.
    Enhorabuena. Me encanta.
    Muchas gracias.
    Saludito afectuoso.

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  2. Hola Bea
    Me alegra que te haya gustado el estilo de este relato. No se si es bueno, malo o regular -al final eso importa poco, verdad?-, pero si se que me ha divertido mucho escribirlo, es de esas cosas que uno escribe con gusto y por gusto. Es, como se dice a veces cuando no se entiende una historia, caotico, pero tiene aquello del atractivo de la sonoridad y colorido de las palabras. Creo.
    Me gusta mucho eso de “manantial de relatos”. Gracias.
    Un beso

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  3. juan re dijo:

    desconcierto, mercado y otros. Saludos para ti juan

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  4. MGB dijo:

    Hola primo, bello relato que yo no llamaría caótico sino impreciso. Tan intencionadamente impreciso que lleva inevitablemente a la complicidad y la sonrisa.

    Un abrazote.

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  5. Sibisse dijo:

    Me gusta mucho esa forma de convertir algo especial en cotidiano, esa mezcla de hechos y sensaciones que atrapa.

    Bss

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  6. Hola Sibisse:
    Gracias. Tienes razón, lo cotidiano se puede “metamorfosear” como si lo viéramos a través de un caleidoscopio, con distintos planos, espacios, sentimientos y colores, para darle una profundidad de campo que, tal vez, la realidad cotidiana no nos entrega siempre. Como ves son las palabras las que crean ese ambiente y ese espacio.
    Aquí el autobús es la vida como el sur es el sueno de los personajes. Uno de ellos imagina a los dos (como el escritor imagina la historia) en su cabeza y traza el recorrido y los sucesos de un modo especial, o sea del modo que el lo siente y piensa.
    Gracias Sibisse por leer. Un beso

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  7. La combinación entre hechos, historias y pensamientos es interesante, pero sinceramente me cuesta seguir este estilo de escritura con frases tan largas. Será cuestion de gustos, supongo. La verdad es que el texto me ha recordado un poquito a Cortázar.

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    • Hola lletraferit:
      Es una cuestión de gustos, sin mas. Me alegra saber que no te ha gustado -o no te ha terminado de convencer por la longitud de las frases-, es bueno contar con lectores honestos.
      Este es un trabajo de estilo, la sintaxis, la descomposición temporal y espacial, ese desorden en que se combinan las palabras, encierran una escena sencilla (no es Joyce) dividida en varias percepciones, sensaciones. Como dices, tiene algo de Cortazar en algún capítulo de Rayuela -hace ya mucho tiempo que leí ese libro- pero sin el genio del argentino.
      Un abrazo, nos leemos pronto

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  8. No es que no me haya gustado, pues el texto es bueno. Es sólo que no es mi estilo.

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  9. kaldina dijo:

    Hola, me atrajo realmente tu cuento, el nivel de “espectacularidad” que encierra el día a día, tomar el bus, leer una revista y esa colisión con lo desconocido que es conocer a otra persona. Te seguiré leyendo

    Cuidate

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    • Hola Kaldina
      Lo cotidiano depende de nosotros, de lo que hagamos -o no- con ello. Me alegra saber que te ha gustado este relato con tantas vueltas.
      Espero que seas paciente conmigo, soy un escritor irregular que experimenta bastante.
      Nos leemos pronto
      Saludos

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  10. Mar dijo:

    Buenas tardes! Me ha encantado! Pero casualmente soy la hija del conductor que aparece en la foto y me gustaría saber cuando la has hecho,estábamos buscando fotos de autobuses y repentinamente e dado con una foto de mi padre jeje, saludos!

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  11. Hola Mar. Me alegra saber que te ha gustado. la foto es de uno de mis viajes a Mallorca, no recuerdo cual, seria por el anyo 2001 o 2002. En fin, una foto de las muchas que hicimos por aquella época y seguramente la única de un transporte publico de pasajeros.

    saludos!

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