El hombre mediocre

Tengo una chaqueta bien cortada que cae justa sobre mis hombros, camisa celeste, pantalones de buen paño gris, zapatos de suave piel negra. Soy el hombre sin atributos de Musil, el hombre mediocre de José Ingenieros. Lo sé pues me di el trabajo de leer estos y otros libros, tratando de ser objetivo, de no dejarme llevar por emociones. Y pude reconocerme en ellos. Sin embargo, tengo una vida que muchos envidian. Un trabajo que me permite algunos caprichos una vez pagadas las facturas, mi familia vive tranquila, mi mujer me quiere, tengo buenos amigos y mi casa esta a una distancia corta de la playa, del mar.

Soy mediocre, no tengo atributos especiales, es verdad, pero tengo calidad de vida. Qué me importa lo que piensen los intelectuales, los artistas… nada!!! esa gente enseña a ser infeliz, a cuestionar todo, a no ser práctico. Son cínicos, mienten, lo único que les importa es la fama, su fama, son vanidosos e hipócritas. Les gusta el halago. Mientras yo vivo tranquilo, no le debo nada a nadie y puedo ser como quiero ser, sin remordimientos, ellos se pasan la vida amargados, escuchándose a sí mismos, tratando de impresionar a otros.

Recuerdo la conversación que tuve hace unos días en la cual un amigo “intelectual” decía que me equivocaba si pensaba que no tenía atributos. Que no existe persona sin atributos. Que lo que había logrado en la vida -que no es mucho- denotaba mi especial capacidad para aquello a lo que me dedicaba, y ese era mi atributo, o uno de mis atributos. O sea que mi virtud es ser contable de una empresa, lo que me hace diferente del resto, ser exclusivo. Sí, claro. Y yo me chupo el dedo.

Los intelectuales son así, son aduladores, falsos. Yo estimo a mi amigo como es, no me preocupa que mienta, lo entiendo. Es gente que vive de modo precario pues su ego no les permite obedecer a nadie y buscan el golpe de efecto que los haga “interesantes” a ojos de otros y, de ser posible, encontrar algún empleo en que esa actitud les permita un sueldo. La política, por ejemplo. Ahí están metidos casi todos estos personajes. Es una cuestión histórica. La historia abunda en aduladores y cínicos que llegaron a ser grandes políticos.

En el fondo, mi amigo no es capaz de decirme a la cara lo que él y yo sabemos, que el trabajo rutinario que hago es una forma de mediocridad, un modo de ganar dinero y nada mas. Hay demasiados libros escritos por intelectuales como para no saber qué es lo que piensan sobre el trabajo organizado. Su desprecio por la labor propia o ajena. Ellos prefieren hablar, escribir, pensar, y que otros les paguen por eso. Que los otros trabajen.

El intelectual en su refugio. El pensador en su torre de marfil. Es una suerte que la gente joven ya casi no les presta atención -a los jóvenes casi nada les llama la atención, son inmunes al asombro-, este personaje dejará de ser lo que aun significa para gente impresionable y terminará donde debe: en el olvido. Yo, por mi parte, ya estoy aquí y no pasa nada. De hecho, tengo una buena chaqueta, una mujer que me quiere y, de algún modo, el futuro .

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Acerca de Javier Revolo

Javier Revolo escribe "Relatos Tóxicos" https://javierrevolo.wordpress.com/ y en la Revista mensual “Hontanar Digital” http://www.cervantespublishing.com/hontanar.html de la que es sub director. Vive en Sídney, Australia, y es abogado.
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8 respuestas a El hombre mediocre

  1. ¡Vaya! ¡qué tipo tan simpático! Un moderno discípulo de Horacio, sin duda. Si la mujer se le ajusta tan bien como la chaqueta sin duda será muy feliz.

    Un abrazo primo. Bien narrado y mejor ideado.

    Miguel

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    • Querido Miguel
      Un tipo de los finos, aquellos que lo tienen muy claro. Me he encontrado con unos cuantos en la vida y la verdad es que no tienen desperdicio… tengo una deuda con ellos!! jejeje
      Un abrazo primo

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  2. Sibisse dijo:

    Hola Javier,

    No sé si darle la razón o rebatir su argumento. Porque la verdad, es que desde su punto de vista puede hasta tener sentido lo que dice. Y si ya lo tiene todo para que su vida sea lo más confortable posible, por qué iba a querer algo más. Se le ve seguro en sus palabras, aunque denoto una pizca de envidia, o tal vez sólo sea conformidad.

    Bss

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  3. Querida Sibisse:
    No se si este personaje tiene razón, tal vez sea así, no se. El texto esta escrito desde el punto de vista de una persona que se conforma con la vida que tiene, con su rutina. En este caso es un hombre de clase media, pero podría haber sido cualquier otro, de cualquier clase social o condición.
    Donde quiero poner el acento es en el lado psicológico, el hecho de conformarse, de rechazar aquello que puede confrontar a una persona con su mundo y su forma de procesar ese hecho.
    Un beso, nos leemos pronto SIbisse

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  4. Hola, Javier:
    ¿Por qué me suena? ¿Dónde lo has escrito antes?
    Yo compro a ese hombre. Lo hago porque no creo que se trate de conformidad. Quizá sea sólo adaptación al medio. Y no olvidemos que la adaptación al medio es una de las versiones, -en este caso ancestral-, de la inteligencia. Tal vez, el quid de la cuestión es sólo, dónde y en cuánto pone cada uno el precio de su felicidad.
    A mí me gusta pensar en el mundo como en una hermosa y amplia calle por la que pasean personas y personajes tan contrarios y divergentes, tan ricos en su diversidad, que no sé bien hacia donde mirar. Quiero un mundo diverso, pingüe, fértil y extravagante; tan heterogéneo que “casi” todo tenga cabida. Todo aquello “diferente” que no invada, claro, el espacio y la libertad del otro. Pero que contraste, discrepe…, ¡enriquezca!
    Todos tenemos algo que aportar… El hombre “mediocre” su calibrado punto de equilibrio; el incansable viajero, su ansia innata de volver a empezar, e incluso el intelectual, desde su decadente atalaya, aporta su granito a mi mundo. Incorpora, aun sin quererlo, su rango de matices a mi calle versátil, rica, colorista y viva.
    Claro que esto es sólo mi visión del tema. Una de tantas. Una más.
    Saluditos cordiales… : )

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    • Hola Bea!
      Lo compras? jajaja… bueno, no sera muy caro, me parece que es el hombre vitroceramica: reluciente y duradero, pero un poco aburrido.
      No se, creo que la aventura tiene mala prensa desde el punto de vista realista, se ve como cosa de otros: aquellos que, un poco locos o tarados, terminan solos. Tambien es verdad que eso son clises, los seres humanos por suerte somos como la calle esa tan interesante que pintas: variada e inestable. Ya lo dijo Borges que a el le interesaba mucho mas un personaje cobarde que uno valiente pues el primero es mucho mas rico psicologicamente -el adjetivo es mio, lo de psicologicamente nunca lo diria Borges pero yo lo entiendo mejor asi- y tiene razon, pero es que a mi me gusta la idea de ver al narrador, moldearlo, tratar de entenderlo. No se si con eso entiendo algo mas que a un narrador, pero es un ejercicio excelente.
      En cuanto a que el hombre mediocre sea un tipo calibrado como un artilugio de arquitectos… bueno, pues no, me parece que amoldarse al calor del rebano no es equilibrado, es aburrido.
      Eso si, me encanta la calle esa tan variopinta!!!
      Un saludote mediocrote

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  5. Per dijo:

    Algunas personas son tan pobres que tan solo tienen dinero.
    El intelectual, en cambio posee menos dinero; todo. La libertad de pensar por si mismo, es un bien intangible que solo puede ser admirado y usado por quien carece de la mediocridad.
    No es raro que un Mediocre, desestime todo lo que sustenta la vida del intelectual.
    A diferencia de los mediocres y cómo UD afirma, ellos no mienten, no lo necesitan, por que les importa un bledo lo que piensen los mediocres, ya por que el afán e ideal de todo ser que aspira a más, es conocer la verdad o luchar por algún ideal.
    No necesitan desmerecer al mediocre, ya que este lo hace con su simple existencia.
    El mediocre se conforma.
    No basta tener un trabajo rutinario para detectar al Mediocre, hace falta conocer rasgos de su personalidad, si ha seguido al “rebaño” o si se atrevió alguna vez a separarse de el, y ser su propia creación y no lo que esperan de UD.
    USted se cataloga cómo feliz por poseer ciertos dones materiales, dones superfluos, frágiles a sucumbir ante cualquier adversidad de la vida.
    El intelectual ante cualquier circunstancia es capaz de hacer uso de los suyos y no pueden ser arrebatados por nadie.
    Saludos Cordiales

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    • Hola Per
      Gracias por tu amable e interesante comentario.
      Lo bueno que tiene esto de escribir -en este caso textos breves- es que te permite hacerlo desde el punto de vista de tu narrador ya se trate de un “hombre mediocre” o un “hombre intelectual” (que no es lo mismo que un hombre inteligente) aun cuando yo pienso que no hay personas “mediocres” en estado puro sino mas bien creo que la mayoría somos una mezcla de mediocridad y excelencia, de normalidad y originalidad dependiendo de las circunstancias y situaciones. En todo caso, para la redacción de “el hombre mediocre” tome esa actitud de suficiencia que es aquella desde la cual, casi siempre, se juzga al otro. Mi idea era hacer notar esto.
      Saludos

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