El loco de La Diagonal


Tengo un Mac Donald’s en la mano y una pared blanca me mira comer; pienso en ti, recorro tu sonrisa, mis ojos de mosca se mueven impacientes tratando de aclarar tu perfil en mi memoria, pero te vuelves a escapar.
Esta mañana ha tenido lugar una explosión a la altura de mis sienes, un grupo liberado de terroristas ha venido hasta mi ciudad con sus bombas para hacerlas estallar entre mis ojos. Momentos antes de la explosión pude pedir mi último deseo: repetir tu nombre en la caja de mi boca, como masticándolo.
Una niña ha pasado de largo y luego se ha dado la vuelta, vi una especie de horror en su rostro, vi también el miedo a que me diera cuenta de que era por mí que sentía ese pavor, esa angustia.

Se marchó como tú, cruzó por la misma esquina, el semáforo la dejó pasar, pero ella no se dio vuelta a la mitad -aunque lo desee con todas mis fuerzas- como lo hiciste tú, y logró conquistar la otra acera, así que no pude ver la sonrisa -esa sonrisa que recorro, sin cesar, con la luz roja-, ni la mano en alto, justo antes que dejases de mirar. Antes que dejases de mirarme, para siempre.

Te escribo desde el Paraíso. El Mac Donald’s está mejor aquí, la virgen María tiene una tienda de ropa y San Pedro una ferretería, el problema es que sigues sin llegar, pero te esperaré lo que haga falta, me parece.

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Acerca de Javier Revolo

Javier Revolo escribe "Relatos Tóxicos" https://javierrevolo.wordpress.com/ y en la Revista mensual “Hontanar Digital” http://www.cervantespublishing.com/hontanar.html de la que es sub director. Vive en Sídney, Australia, y es abogado.
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10 respuestas a El loco de La Diagonal

  1. A.B. dijo:

    Hola Javier

    Tu texto me ha provocado emociones inesperadas, me imaginé lo crudo de la escena con las bombas terroristas y la mirada aterrada de la niña… Me gustó mucho esta entrada

    Un abrazo

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    • Gracias A.B!
      Este relato tiene una historia de fondo. El los anyos ochenta en Lima, mas concretamente en Miraflores, en una esquina de la Avenida Diagonal, se sentaba un hombre que muchos lo conocían como el “Loco” de la Diagonal.
      Debido a que tenia una aspecto mas cuidado que la mayoría de orates que circulaban por Lima en aquellos anyos -que no eran pocos- la gente contaba historias sobre el, y una de ellas, la mas conocida, era la que decía que se trataba de un joven de la clase media miraflorina que se volvió loco poco antes de su boda.
      Los novios -dice la leyenda- tenían todo arreglado para la boda y, una tarde como muchas en la que quedaban en encontrarse en aquella esquina, su novia fue atropellada mientras el la esperaba sentado en uno de los bancos del parque Kennedy que es el que cruza La Diagonal. O sea, que el la vería morir frente a sus ojos y nunca mas se pudo alejar de aquella esquina, ni de aquel trauma, esperando a que llegue su novia.
      Quise contar esta historia y dar con un final en el que se pudiera sentir que el esta loco y que vive en un mundo irreal, esperando a una muerta. Solo y sin remedio.
      Recibe un afectuoso saludo y gracias por leer.

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  2. Hola, Javier:
    Brillante “El loco de la Diagonal”.
    No grato. Ni mucho menos cómodo. No al menos para mí. Pero brillante sí.
    Precisamente por eso. Es…, tan inquietante. Tan perturbador.
    Mezclar algo tan banal y cotidiano como comerse una hamburguesa con el desasosiego de los pensamientos del narrador protagonista, es una conmoción altamente desagradable, que va inquietándote más y más, conforme vas leyendo.
    Nada sabe bien en este relato. Hierro, oxido, humo sucio, sangre, desespero, ausencia, espera, miedo… A eso sabe esa hamburguesa. ¡Y pardiez que no quiero ingerir ningún alimento así!!!
    Momentos -literarios- muy bellos como “recorro tu sonrisa, mis ojos de mosca se mueven impacientes tratando de aclarar tu perfil en mi memoria, pero te vuelves a escapar”, o “repetir tu nombre en la caja de mi boca, como masticándolo”…
    Muy bellos.
    Todo el relato en sí, es de una belleza extraña, porque sí, es bello, pero te va carcomiendo la paz por dentro. Y el tono despreocupado, -a veces-, del narrador, es si cabe más inquietante. La verdad es que me daba como miedo seguir leyendo. ¿Qué va a ser capaz de decirme este hombre, hamburguesa en ristre, con su descarnada y “perimetral” visión de la realidad? Ya hemos hablado en varias ocasiones de las perturbaciones de la mente…
    Muy bueno, Javier. Y otra vez…, ¡¡¡tan breve!!! Eres un artista de la brevedad bien entendida… 🙂 (Grrrrrr…. Sabes que te envidio!!!) (Jajajajaja!!!)
    Gracias por escribir.
    Beso.

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  3. Queria Bea, mi gran lectora! Tu ya sabes que haces mejores mis textos, antes no sabia por que era tan importante para un escritor tener lectores, ahora que se que me lees con tan buenos ojos lo he entendido, es un complemento necesario y una forma extraordinaria de cerrar ese circulo que se abre con la creación y se cierra con la interpretación.Uno de los círculos, pues habrá tantos como lectores, no crees?
    Este relato de soledad y locura, de dolor y angustia, como bien dices, no es grato. Como le cuento a A.B. se trata de la historia que se contaba de aquel hombre solo que pasaba muchas horas del día y de la noche, siempre bien vestido, de porte amable y casi caballeresco, esperando -no se sabia bien a que o a quien- en aquella esquina, siempre trajinada, de la Avenida Diagonal de Miraflores. Era un “loco” especial. Parecía que podrías sentarte con el y hablarle, pero luego te dabas cuenta que estaba en su mundo, muy lejos de todo lo que lo rodeaba y, al mismo tiempo, estaba expectante. De verdad, parecía estar esperando a alguien. Nunca pude comprobar -ni lo intente- si la historia de la muerte de su novia en aquella esquina, mientras el la esperaba a pocos metros, fue real. Pero te aseguro que tenia toda la apariencia de cierta. En todo caso, con el tiempo, comenzó a dejarse crecer la barba y, poco a poco, a parecer mas “loco”. Luego lo dejamos de ver y desapareció del todo.
    Estas historias urbanas son geniales, no tienen autor conocido y circulan por la ciudad con vida propia. Lima es una ciudad -como muchas, tal vez todas- repleta de historias, de cuentos, de chismes que alcanzan la categoría de históricos. Ya habrá -seguro haylo- alguien que los vaya anotando pues son de una gran riqueza y muchas veces dejar ver el carácter de la ciudad y de quienes la habitan.
    Recibe un beso querida Bea

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  4. Hola Javier:
    Original tema el que nos traes aquí: esta intimista aproximación a los monumentos vivos que enriquecen nuestras ciudades y que no recoge ninguna guía. Suelen ser tachados de “locos” intentando espantar el miedo que nos da nuestro inconfesado convencimiento de que nos puede pasar a cualquiera; de lo realmente débiles que son las barreras entre la razón y el desvarío. Y es precisamente ahí,en los pequeños parques de las ciudades, en las esquinas con un ritmo de semáforos cambiantes, donde mejor echa raíces, abonado por la soledad, el desarraigo social; esa sensación de vivir en otro mundo, dentro de este mundo, que tú has retratado tan magistralmente en este relato. Un abrazote, primo. Seguimos en contacto.

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    • Querido Miguel!
      La frontera con la locura es una frontera que podemos cruzar alguna vez. Algunos vivimos con el pasaporte lleno de sellos, otros no regresan de sus vacaciones, ya sea por que no pueden, algunos por que simplemente ya no quieren. Pero nadie se sabe totalmente ajeno a ese lugar de nuestra propia mente.
      Recibe un abrazo primo y gracias por leer.

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  5. Sibisse dijo:

    Triste y más aún si explicas el por qué de la historia. Pero al mismo tiempo habla de amor y de locura. Quedándose en ese punto de su vida, esperándola, como quien espera algo que sabe que no va llegar, y aún así, no desiste en su empeño. Quizás conmovedor no sea la palabra exacta, pero si una mezcla de sensaciones.
    Bss

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    • Hola Sibisse!
      Tal vez haya un tipo de amor que solo son capaces de sentir aquellos que estaba mas allá de aquello que llamamos cordura. Me gustaría que asi fuese, que esa soledad no fuese tanta, que la locura tuviera refugio.
      Un beso Sibisse

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  6. Iván gutiérrez. dijo:

    Desde España recuerdo mi adolesencia , me gustan los textos y la historia de ese hombre que era una leyenda viva, alguien sabe algo más de el.gracias.

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