Anhelo

Hoy me asomé a este espacio como quien lo hace a un lugar abandonado. Introduje mi nombre y la clave, señales que casi había olvidado, en silencio recorrí las estancias de este lugar: momentos, conversaciones, imágenes y alguna música. Todo parecía resquebrajado, con un aire frío de abandono que me produjo un poco de vergüenza. Hice el paseo mirando lo que aun se mantenía en pie con un poco de aprensión y también cuidado para que no se acabe de derrumbar.
En eso, entre las ruinas, me encontré con una mirada; mi reacción fue la de alejarme rápido, cerrar la página, apagar la pantalla y sentarme a leer el libro que había dejado sobre el sofá, pero evidentemente no lo hice y ahora escribo esto.
El hecho que me hizo reflexionar por un instante, antes de cerrar, fue que aquello que me miró también se había querido alejar de mí, que la sorpresa y el estupor habían sido mutuos; cada uno quiso volar a otro sitio, escapar, y dejar esto como quien no estuvo nunca por aquí, a la deriva, para que le siga creciendo la mala yerba y las piedras se vayan amontonando, las costuras se vayan aflojando, el pulso aquietando.
Esa mirada me hizo recordar una palabra: anhelo. Esta palabra fue la que me trajo hasta aquí, juntos concebimos e iniciamos esto, y yo, sin un motivo de peso, la había abandonado, me fui con la responsabilidad y la realidad, con las noticias del día y las tareas, a otra parte, no sabía –aunque tal vez lo sospechaba- que el anhelo permanecía quieto, escondido entre los restos de este espacio, como el cachorro que se hizo demasiado grande para el lugar donde vivía y terminó abandonado bajo un árbol, con un poco de comida para sobrevivir unos días, sollozando, sin entender por qué dejó de ser atractivo para sus dueños, con la esperanza de que éstos regresen a buscarlo.
Así que he desempolvado algún relato, vuelto a revisar un artículo, pero ya no como éstas últimas semanas, sin ilusión ni interés, sino con renovado ánimo, y he abierto las ventanas para dejar que el aire fresco entre de nuevo, y con él ha regresado el anhelo, nos hemos reconocido y abrazado, hemos dicho alguna que otra broma tonta y me ha vuelto a guiar por estos espacios; aquello que me pareció feo y malo, ridículo o sin sentido, a través de sus ojos me pareció reparable, rescatable y hasta con posibilidades. Como un albañil experimentado, iba comentando lo que se podría hacer por aquí y por allá, y volvió a ser nuestro proyecto. Así que comencé a escribir.

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Acerca de Javier Revolo

Javier Revolo escribe "Relatos Tóxicos" https://javierrevolo.wordpress.com/ y en la Revista mensual “Hontanar Digital” http://www.cervantespublishing.com/hontanar.html de la que es sub director. Vive en Sídney, Australia, y es abogado.
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9 respuestas a Anhelo

  1. fuerza Javier, un abrazod desde el Mediterraneo juan re crivello

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    • Hola Juan! Gracias por tu amable deseo. Creo que esto de escribir, peor en Internet, tiene esos baches y cuando sucede te cuestionas ciertos alcances. Bueno, ya superado el percance estaremos de nuevo buscando entre las palabras aquellas adecuadas para dar salida a nuestras emociones e ideas.
      Un abrazo, disfruta del azul de ese mar esplendido!

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  2. Migue dijo:

    Querido primo, ¡te entiendo divinamente! ¡Que pereza da escribir sin aparente recompensa! Dicen que el anhelo es el deseo vehemente de conseguir algo y los que escribimos también a veces nos cansamos de perseguirlo, sea lo que sea ese “algo”. Bueno, aunque no me considero nada más que un humilde lector tuyo, cuenta con mi agradecimiento por estar ahí haciéndonos esos regalos y con mi admiración por la indudable calidad de tus relatos. Un abrazote.

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    • Hola querido Miguel, mi primo allende los mares!
      Bueno, si, un anhelo es eso que bien dices -ademas de una bella palabra, no crees?-; lo escrito en este blog venia de la mano de un anhelo, aquel de ser un mejor escritor o, en ultimo termino, simplemente de ser un escritor. Pero a veces te puede la rutina, el peso de los días, y las historias que uno concibe se pierden en la bruma de lo cotidiano.
      Ahora veremos que tal, si es posible volver al sitio donde el sueno era posible, como si no hubiera pasado nada.
      Un abrazo

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  3. Creo que todos tenemos esos momentos de alejarnos de lo que simpre ha estado ahí, de verlo desde lejos o simplemente, de no verlo. y luego valorar si queremso volver, si queremos acervarnos y estar de paso o quedarnos. En este caso sería una re-bienvenida =)

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    • Hola Sibisse! Tienes mucha razon, a todos nos pasa que de pronto nos alejamos de algo o alguien que nos gusta o nos hacia pasar buenos momentos. Luego, tambien de pronto, nos viene la nostalgia e intentamos recuperar algo de lo perdido o abandonado… a veces no se consigue. En fin, vale la pena intentarlo.
      Un beso Sibisse

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  4. Estoy un poco sobrecogida… Tanto te entiendo…
    Qué vértigo. Qué desasosiego. Qué angustia.
    Expresas con lúcidas palabras un sentimiento que… No. Un sentimiento no, una sensación más que un sentimiento. Que descarna, cruje, paraliza y necrosa. Eso es. Una necrosis de parte del alma… De esa parte que es tan nosotros mismos que…, que muera puede significar que aunque luzcamos lozanos por fuera, estamos -en esos momentos- heridos de muerte por dentro.
    Y entonces aparece una de las palabras mágicas. Talismán. Esas palabras que pintan por sí mismas de colores, cuanto las rodea, devolviendo a su sitio lo que nunca debió desdibujarse…
    Una palabra arcana… Una de esas palabras que los anglosajones llaman “charmed”, -que tan bien suena-…
    Anhelo.
    Anhelo es una bella palabra, no sólo por su significado. Tan poética y visceral. Tan de dentro… Sino porque al pronunciarla en voz alta, con verdadera intención, -aspirando muda pero conscientemente esa hache silente-, parece que en el aire se conjura valiente el sortilegio…
    Me complace saber que te has reencontrado con tu afán, tu pasión, tu empeño… Tu Anhelo.
    Y espero muy pronto satisfacer mi anhelo de tus palabras con tu Anhelo… : )
    Bienhallado Javier…
    Abrazo largo y confortable… : )

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  5. Bea:
    Mi muy estimada Bea!!
    jajajaja! a ver, cómo es eso de que te da vértigo y desasosiego entenderme??? espero que no sea porque mis escritos son tan malos que te llegan a ocasionar estados de incomodidad!!
    Sabes que lo anterior es broma. Mis escritos son buenísimos!!! jajaja
    Me encanta saber que me entiendes (siempre lo he sabido) y eso es, creo, lo que todo aquel que pone algo por escrito o dice algo de algún modo, desea, anhela y busca. No siempre se consigue, y tampoco es lo más importante, claro. Pero cuando se da, la sensación de realización, de completud, es extraordinaria.
    El artista -esto lo sabes- no busca ser entendido, sino expresarse. Es algo tan básico que siempre he pensado que la diferencia entre los artistas y los que no lo son, no existe, o es una diferencia impostada. Los artistas son personas con una necesidad imperiosa de representar su experiencia vital por algún medio. Creo que todos somos artistas de algún modo, o que nadie lo es, que es un modo retórico de decir lo mismo.
    Pienso que todos deberíamos escribir, pintar, esculpir o intentar modos más complejos de expresión, si así nos lo pide el cuerpo. El arte es la vida y expresarla, tal vez, uno de sus significados más al alcance.
    Mi texto esta vez va sobre abandono. La distancia que ponemos con cosas o personas sin saber porqué, tal vez simplemente por descuido. Y luego, a veces, llega el arrepentimiento, el sentimiento de culpa por abandonar algo que tanto se quiso y que fue fruto, hijo de un impulso hermoso, del anhelo. Ese sentimiento sutil y poderoso. No podemos soslayar la fuerza del anhelo, su modo de hacernos viajar y su forma de hacernos sentir, desear.
    También está la palabra, claro, su belleza arábica. Con esa hache que la abre, como los pétalos de una flor, para darle color y vida, belleza. Una palabra que representa un sentimiento hermoso. Todos deberíamos anhelar algo, mucho, pues eso nos hace mejores.
    En fin, mi querida Beadealejandria, tu entendimiento claro, tu disección inteligente de mis escritos, los mejoran y no serian lo mismo sin ti, sin tus comentarios.
    Recuerdo, una vez que asistí a una conferencia de un escritor chileno, Jose Donoso, hace muchos anos. En ella Donoso presentaba un nuevo libro y había un panel de criticos (tres) que hablaron después de el, de su obra. Donoso, cuando terminaron los panelistas de hablar, fue el primero que levantó la mano para preguntar, y lo primero que dijo fue que había aprendido mucho de lo que se había dicho sobre sus libros de la boca de aquellos estudiosos. Estaba gratamente sorprendido y de acuerdo en casi todo. Eso me pasa a mi contigo, siempre me sorprendo de ver lo bien que me entiendes y me siento un poco desnudo por ese motivo, pero a la vez me regalas algo invalorable: el saber que estas ahí y que, de algún modo, escribo para ti. Para tus ojos.
    Bueno querida Bea, solo me queda decirte muchas gracias, de verdad, recibe un beso con mucho carino de tu amigo y admirador.

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  6. Pingback: Anhelo « Felipe J. Piñeiro García

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