Inteligencia y armas

Hace unos días miraba fotografías de un periódico cuyo encabezamiento decía“miles de ciudadanos salieron a las calles en defensa del uso de armas de fuego en varias ciudades de Estados Unidos, en una movilización conocida como “Guns Across América”. No había pasado mucho tiempo desde la matanza de 26 personas en Newtown – Connecticut, llevada a cabo por un joven de 20 años armado con un fusil y dos pistolas semiautomáticas. Armas que no disparan una bala sino ráfagas de balas cada vez que se aprieta el gatillo. La manifestación era de rechazo a las medidas legales que se pretenden instaurar para el control de las armas en el país norteamericano.

Las fotografías mostraban a gente reunida entre risas y aplausos, mientras otros aparecen llevando pancartas con la mirada estrábica y cejijunta de los seres unilaterales, en fin, me quedó la sensación de vivir en un mundo enajenado y atestado de imbéciles. Pero esas imágenes también me hicieron pensar que no se debe despreciar la capacidad destructiva de los imbéciles: es inversamente proporcional a su inteligencia. Se dirá que hay seres inteligentes que también son destructivos, pero en semejante presunción suele esconderse un error de definición de lo que es inteligencia.

La palabra inteligencia proviene del latín que proviene de intellegere, término compuesto de inter ‘entre’ y legere ‘leer, escoger’, por lo que, etimológicamente, inteligente es quien sabe escoger. La inteligencia permite elegir las mejores opciones para resolver una cuestión. Considero un contrasentido decir que una persona inteligente elige la violencia para resolver sus conflictos.

Pero ¿Qué es un imbécil? Alguien incapaz de pensar por sí mismo, pero capaz de usar las armas que han inventado otros en todas las perversiones posibles. También se les distingue por su resentimiento paciente y vigilante, que “dispersa su semilla a los cuatro vientos”. En general, es un ser de costumbres e ideas preconcebidas dispuesto a ejercer la violencia, física, verbal o psicológica, como medio de hacer prevalecer sus ideas o modo de ver la vida.

Una de las características de la razón es que sirve para ser autónomo, es decir, los seres racionales son más autónomos que las personas que no han desarrollado su capacidad racional. Por el contrario, en el gregarismo lo que hay es una búsqueda de algo que alivie la necesidad de pensar por uno mismo, que es algo fatigoso porque la razón siempre se desarrolla a partir del trabajo, del estudio, de la reflexión, de la reiteración, de los controles.

Se hace imprescindible una educación contra la imbecilidad informada, una educación que forme individuos, que sea capaz de hacer rentable la información a la que hoy podemos acceder, para hacerla útil y que nos permita integrarla a nuestra vida. No es aceptable que solo se eduque para transmitir datos y producir piezas de recambio para un sistema que está demostrando ser cada día más destructivo, voraz y cruel.

Nuestro sistema educativo necesita una orientación humanística. Una educación a través de la cual cada asignatura procure desarrollar la capacidad de conocimiento, es decir, la capacidad de ordenar, de relacionar, de criticar, de discernir, etc., dentro de un tema determinado.

La mayor parte de la educación actual es racional pero no razonable. Lo racional, en este ámbito, concierne al conocimiento de los instrumentos y a cómo debemos manipular los elementos en un área determinada de conocimiento. Lo razonable sería la dimensión humana de esa misma materia o asignatura. Incluso las matemáticas se pueden enseñar humanísticamente. Se suele enseñar Economía, por ejemplo, en las aulas universitarias con el objetivo de producir profesionales expertos en maximizar beneficios. Este tipo de educación, meramente racional, puede ser inhumana, pues trata la información como si fuera un juego de objetos -estadísticas, cuadros, formulas-, sin reconocer que se refieren a sujetos, a seres humanos, lo que es profundamente irracional. Pero no solo eso, este tipo de educación inhumana esta produciendo masas informadas sin reflexión, sin capacidad de digerir lo que se les enseña, seres que buscan en el grupo la paz del no tener que pensar por sí mismos.

Estoy convencido de que la violencia y la inteligencia no pueden formar nunca una unidad coherente de acción o de pensamiento. Las personas o las instituciones que eligen la violencia -directa o indirectamente- para resolver un problema, son ellos mismos un problema para el resto de la sociedad. Es que con la violencia no se pretende resolver el problema lo que se trata es de abolirlo, mayormente con poco éxito pues lo más probable es que vuelva a aparecer y la persona o lo que sea, otra vez se encontrará en la disyuntiva de tener que volver a destruir o intentar comprender y buscar una solución. Unos más difícilmente que otros, los problemas humanos se deberían poder resolver por los humanos.

La razón no se nota solamente cuando uno argumenta sino también cuando uno comprende argumentos. Ser racional es poder ser persuadido por argumentos, no sólo persuadir con argumentos. Nadie puede aspirar a la condición de racional si sus razones las ve muy claras pero jamás ve ninguna razón ajena claramente. Ver las razones de otros forma parte, necesariamente, de la racionalidad. El mundo está lleno de personas que se enorgullecen de pensar lo mismo que pensaban a los 18 años; probablemente no pensaban nada ni ahora ni a los 18 años, y gracias a eso se mantienen invulnerables a todo tipo de argumentación, razones, conocimiento del mundo, etc.

En este estado de cosas tenemos que convivir con esa masa de imbéciles defendiendo una supuesta libertad para tener armas en casa, en colegios y en todos los lugares donde, se supone, puedan ser “necesarias”. Esgrimen como “argumentos” , entre otros, las leyes y la democracia. Como si las leyes no se pudieran equivocar o cambiar, y las consideran tradiciones, como costumbres propias de su pueblo o nación, inherentes a su forma de vida, inmutables y sagradas. Si eso fuera así el circo romano tendría una base legal para existir en Italia. En cuanto a la democracia, no saben ni siquiera a qué se refieren, cada vez que algo se interpone a sus dogmas sacan a relucir su “defensa a las libertades democráticas” sin dar más explicaciones. Lamentablemente tampoco sirve intentar argumentar con ellos, tratar de hacerles entender. Por eso hay que pensar en el futuro y educar de modo distinto, ya está bien de la máquina de producir seres humanos sin la más mínima capacidad para ver mas allá de su miedo, un miedo, por otra parte, casi siempre ocasionado por quienes se autodenominan protectores.

El pronóstico es que la ira de los imbéciles llenará el mundo. Buscando redención a sus miserias no dejarán piedra sobre piedra. Porque la pasión del imbécil es la redención. Lo que pasa es que habitualmente la confunde con el genocidio de los demás, a los que redime tanto si les gusta como si no. Mientras mantengamos la educación actual ellos seguirán gritando y la mayoría se quedará, como siempre, en silencio, como yo, observando incrédulo esas fotografías entre mis manos.

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Acerca de Javier Revolo

Javier Revolo escribe "Relatos Tóxicos" https://javierrevolo.wordpress.com/ y en la Revista mensual “Hontanar Digital” http://www.cervantespublishing.com/hontanar.html de la que es sub director. Vive en Sídney, Australia, y es abogado.
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7 respuestas a Inteligencia y armas

  1. Te siento apocalíptico, con esos pronósticos sobre la ira de los imbéciles llenando el mundo. Querido Javier, armas siempre ha habido, desde la quijada de burro, hábilmente enarbolada contra el hermano cargante, pasando por el cuchillo de la cocina, hasta las piedras del patio. Quizás el problema estribe en que la tecnología se desarrolla a toda velocidad y la razón humana no tanto. El salto que se ha producido a partir del siglo pasado en la capacidad letal de las armas es descomunal. Y, claro, todo va en paralelo: Si los gobiernos poseen avanzadísimas y complejísimas (no quiero poner ese famoso adjetivo usado tan comúnmente de forma errónea de sofisticadas) armas capaces de matar a cientos de miles de personas de una tacada, cómo no va a tener el modesto hombre de la calle un subfusilillo automático o un par de granadas de andar por casa. La cuestión está en quién tiene derecho a tener armas y puede hacer un uso responsable de las mismas. La respuesta, para mí, es: nadie. Ni gobiernos, ni particulares, ni bandidos, ni narcos, ni estudiantes de secundaria. Nadie. Las llamadas ‘fuerzas del orden’ que imponen las leyes coercitivamente no tienen por qué usar armas letales ¿Quién es el principal responsable, entonces? Pues mira, desde un punto de vista ético, el que las fabrica y los que lo permiten. Esos tíos respetables que a lo mejor no tienen ni una pistola en la guantera pero que se lucran, enormemente con estos endiablados juguetes. Si no se fabricasen armas, ¿dejaría de colmarse el mundo con la ira de los imbéciles o, cuanto menos, de imbéciles incluso sin ira? Pues, sinceramente, lo dudo. Pero lo que es cierto es que matar a veinte personas a base de pedradas o palos nos llevaría tanto tiempo y fatiga que seguramente nos aburriríamos y desistiríamos del empeño mucho antes de llegar al tercero o cuarto. Somos bestias, pero vagos.
    Un abrazo muy fuerte, querido primo. No bajes la guardia. Sigue con esa lucha, tan encomiable, en pro de la inteligencia y la razón. Alguien tiene que hacerlo 🙂

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  2. Espero que no te haya molestado el comentario, primo. Está escrito en un tono ligero que, quizás, no vaya con la seriedad de tu brillante artículo. Naturalmente que violencia e inteligencia no casan y tú, lejos de pertenecer a esa mayoría silenciosa de la que nos hablas, haces una denuncia profunda y formal, con propuestas serias y prácticas que miran al futuro. En fin, un gran análisis magníficamente expuesto. Un fuerte abrazo. Nos leemos..

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  3. Querido Miguel:
    Te respondo después de leer tu ultimo comentario, primero, para darte las gracias por tu amable e inteligente lectura y comentarios, y aprovechar para disculparme por no haber contestado antes pues las varias ocupaciones en las que estoy metido en estos tiempos no han permitido ponerme frente al ordenador y, segundo, para resaltar también que, justamente, un punto importante de la condición racional es la de que uno no se debería sentir herido porque que se discutan o contradigan sus opiniones, aun cuando uno las pueda sentir muy “suyas”, pues al final ya sabemos que opiniones tan firmes como por ejemplo la de que la tierra era plana se vieron discutidas y luego resueltas… Imagínate si yo me voy a molestar, Miguel, por lo que se diga de mis opiniones!! de ningún modo, y si así lo hiciera entonces me parecería a aquellos a los que critico y no es mi intención ser imbécil, ni siquiera un poco (al menos no conscientemente, jajajaja)
    Ahora, al trapo.
    Los ninos de ahora son capaces de manipular ordenadores y otros artilugios tecnológicos con gran facilidad, lo que no significa que sean mas inteligentes que nosotros que nacimos en el mundo analógico, sino que ese tipo de habilidad -la de usar tecnología- se introduce, mayormente, en forma de diversión y por eso es tan atractiva y fácil de asimilar para las personas. Esto debería hacernos reflexionar sobre cómo estamos educando, otra vez, a los ninos e incluso a los mayores. Tal vez se debería introducir mas elementos ludicos educación, hacerla mas atractiva y eficiente, utilizar los ingredientes del juego para hacernos mas inteligentes y no solo ansiosos consumidores y fieles trabajadores, que es al final lo que se hace. En fin, pero este es otro tema.
    Hablábamos de las armas y de quien debería tener acceso a ellas. Yo me concentro en la educación como remedio contra la estupidez que incluye el uso pernicioso de cualquier cosa: armas, drogas, sexo, comida, ropa o lo que sea. En definitiva, una persona inteligente lo es, entre otras cosas, por que sabe hacer uso de lo que esta a su disposición sin que aquello se convierta en una amenaza para su vida o la de otros. Es decir, no creo en las prohibiciones siempre y en todos los casos, prefiero la educación pero, mientras todavía se conviva con energúmenos es mejor poner leyes que les reduzca la posibilidad de manifestar sus frustraciones de modos tan expeditivos como matanzas o lindezas como esas a las que nos tienen acostumbrados.
    No es que sea apocalíptico, lo que si estoy es un poco cansado y de aburrido frente a la estupidez constante. Ya sabes, el escepticismo positivo de aquel que busca mejorar.

    Finalmente, recuerdo que Borges contaba que su padre le decía cuando era nino que se fijase bien en las iglesias y en los cuarteles pues todo eso pronto formaría parte de nuestro pasado histórico. Borges lo decía resaltando el optimismo humanista de su padre y, al mismo tiempo, para señalar que esas instituciones no solo no estaban a punto de desaparecer sino que cada día estaban mas fuertes en nuestra sociedad moderna. Ahora tampoco están por desaparecer, antes al contrario, ya ves como están de sanas esas instituciones que no son exactamente una fuente de racionalidad y pacifica convivencia en un mundo que se hace pasar por tan científico y moderno.
    Bueno primo, recibe un abrazo y espero que nos leamos muy pronto

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  4. felipejpg dijo:

    Desde luego, con dos grandes personas como vosotros dos, Miguel y Javier, no dejáis pies a prácticamente cualquier otra opinión, sin que esta quede, superficial o estúpida, y lo digo desde el respeto, más que nada por lo que a mi me toca, gran exposición de los dos ante gran trabajo de Javier.
    Estoy tan de acuerdo con uno, como con el otro, si amigos, ambos estáis llenos de razón, sentimiento, humanidad y revolución en vuestras exposiciones.
    Ha sido un placer leeros, hacía mucho que no disfrutaba con unas disertaciones tan acertadas y profundas.
    Un gran abrazo a ambos.

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    • Estimado y siempre admirado Felipe:
      Gracias por tus amables palabras, eres una persona con buen gusto…. jajaja, me alegra que te guste lo escrito y ademas los comentarios, como sabes sin ellos el blog se hace mas aburrido. En todo caso, tengo la suerte de contar con un punado de lectores/escritores que me acompañan en esta aventura de exponer nuestros sentimientos e ideas, personas que, como tu mismo, tienen mucho que decir desde el respeto y la honestidad y a quienes también sigo y disfruto.
      He estado alejado del blog por un tiempo pero pienso retomar la buena costumbre de escribir mas seguido.
      Recibe un fuerte abrazo, nos leemos pronto

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  5. A ver…
    No, si es culpa mía. Pero esto es lo que pasa cuando uno -en este caso, una- se pasa tanto tiempo “fuera”… Que llega, ¡y ya está todo dicho!!!
    Jajaja… Y Felipe se queja de que Miguel y tú ya lo habías dicho todo… Y va y luego…, ¡llego yo!
    Y ahora…, ¿yo qué digo?
    Jajaja… Eso me pasa por leer los comentarios antes de comentar. Claro, lees tanto argumento y tantas opiniones que explican lo que tú misma dirías, pero mejor de lo que tú misma dirías, que te “desinflas” un poco y no ves forma de aportar nada nuevo o mejor argumentado… : (
    En fin. ¿Qué se le va a hacer? No hay nada como reconocer las propias limitaciones y felicitar a quien lo merece. De modo que felicidades a Felipe y Miguel, y cómo no a ti, Javier… : )
    El tema de tu entrada en este caso, es tema habitual de conversación entre Alva y yo. Son muchas las veces que, horrorizados con las noticias que nos llegan sobre las armas -tan dañinas, tan inútiles, engendros de los faltos de razón- y sus usos, acabamos hablando de educación. Tema que Alva conoce bien, creo que sabes que es profesor de Instituto, de “los mayores”, y toma directamente, día a día, de primera mano, el pulso a la juventud.
    Estoy de acuerdo con que la educación es una de las pocas ¿”armas”? que tenemos los que las denostamos, para tratar de alcanzar un mundo mejor.
    Eso parece poco concreto, ¿no? Demasiado abstracto, pelín ñoño, utópico, incluso demasiado absurdo o pretencioso… Un mundo mejor… ¡Qué graciosa!
    Bien. Lo cierto es que me parece brillante la forma en que expones tus argumentos. Y era muy difícil decir tanto y hacerlo de forma tan lúcida y ordenada. Enhorabuena, querido.
    Y aunque me entristezca un poco, no puedo por menos que estar de acuerdo contigo… Que ya lo siento. Ojalá pudiera rebatirte y decirte lo equivocado que estás… ¡Me encantaría!
    En fin. Espero que las entradas que me quedan por leer -hasta ponerme al día- sean algo más lúdicas… : ) Por “desengrasar”, lo digo.
    Me alegra haber vuelto. Veo que no has perdido ni chispa, ni razón, ni tu brillante dominio de las Palabras.
    Beso, amigo.

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  6. Querida Bea:
    Como siempre muchas gracias por asomarte por aquí y leer un poco de estas cosas. La verdad es que quiero subir ficcion, que es lo que de verdad me gusta, peroultimamente estoy “seco” y, para no perder “la mano”, como se dice, escribo estas cosas… siempre he creído que lo que pienso tiene menos entidad, peso, que lo que invento. Y estoy convencido de que es así. Lo cual solo certifica que es muy poco lo que pienso… jajaja (bromaaaaa)
    Bueno querida amiga, recibe un beso y espero que nos leamos muy pronto… ficciones!

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