Lágrimas y sudor

La música me conmueve, me intoxica, me obliga escribir. Afuera el mundo sigue volcado en sus cosas. Cada día es otro día, es lo único de lo que podemos estar seguros. Y nosotros, adónde vamos, de dónde venimos? qué carajo importa.

El agua que bebemos se desliza por nuestras gargantas y baja a nuestro cuerpo, nos invade con su transparencia, su frescura, con su vida. El agua se hace uno con nosotros. El aire inunda nuestros pulmones, alimenta nuestro sediento corazón, nuestra sangre roja y, también, se hace uno con nosotros, y creamos lágrimas y sudor; no solo lágrimas de dolor o de pena, también las de alegría, las de satisfacción, de ternura. No solo el sudor del trabajo, también el de los paseos, de ejercicios, el del sexo, el de los sueños o las pesadillas. Lágrimas y sudor hechos de aire y agua que están manchadas con nuestra impronta. Hechas de vida, lágrimas que brotan de nosotros como si fuésemos nosotros quienes las hacemos cuando nosotros solo transformamos, les damos un nombre, un rostro, pero ellas vienen de otra parte, nos usan para ser otra vez, a través de la música, de la poesía, del amor, del sexo, de los sueños… así que son esas cosas “inertes” las que nos dan vida: agua y aire. Transparencias que nos permean y nos dan vida. Somos eso: una traducción de lo inerte, la vida, todo lo vivo lo es. Una traducción: una forma de decir lo mismo con otras palabras.

En realidad, no hay nada inerte, todo absolutamente todo tiene vida, como las lágrimas que ruedan sobre nuestros rostros. Como la lluvia o los monzones. Nosotros devolvemos a la naturaleza el aire y el agua que tomamos de ella, y lo devolvemos con nuestro sello, exhalamos y sudamos, lloramos la vida que nos atraviesa.

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Acerca de Javier Revolo

Javier Revolo escribe "Relatos Tóxicos" https://javierrevolo.wordpress.com/ y en la Revista mensual “Hontanar Digital” http://www.cervantespublishing.com/hontanar.html de la que es sub director. Vive en Sídney, Australia, y es abogado.
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4 respuestas a Lágrimas y sudor

  1. Igual que los ojos son parte de un órgano que nos sirve para ver, los humanos le servimos a la vida para ser consciente de si misma. Aunque algunas veces parece que lo hagamos rematadamente mal, otras, sin embargo, como le pasa contigo, la vida goza de una vista excelente 🙂

    Un abrazote y un trago de agua primo.

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  2. Vaya… Esta no poesía me parece más POESÍA que la poesía anterior. Si se me entiende… -que es muy posible que no-, y con todos mis respetos, por supuesto.
    Qué hermoso texto, Javier. Destila -nunca mejor dicho- desde el principio, ese sabor peculiar a sangre y a hiel…, a lo que se escribe desde las entrañas. Como quien no puede evitar escribirlo. Quizá desde el bazo… ¿Recuerdas? 🙂
    Tienen el sabor, tus palabras de hoy, de lo que nace en lo que dura un suspiro corto. Un arrebato de vida. De dicha. De conciencia de vida.
    Me arriesgaría a aventurar que lo escribiste del tirón, ¿no? Tengo esa sensación. Me parece que es de esas cosas que más que escribirlas nosotros a ellas, son ellas las que nos escriben…
    Son un como un relámpago de lucidez. De repente uno tiene la certeza de que la música -¡Dios, la música!-, el sudor…, las lágrimas…, son más nosotros que nosotros mismos, y que su presencia es ley y dicha en nuestras vidas. Que sin ellas… No sé si seríamos mejores o peores, no sé…, pero sin duda seríamos otros muy distintos.
    Se intuye, en el texto, lo feliz que eres… Lo feliz que eres de tus lágrimas…, las que te recorren la piel de felicidad o tristeza, siempre de emoción. Lo feliz que te hace tu sudor…, -que una vez más recorre tu piel- al hacer ejercicio, al soñar, al disfrutar del amor. Esa conciencia de ti mismo a través del agua y del aire, sudor y lágrimas, donde tu impronta amanece y se queda. Y se hace fuerte. Y se complace y se deleita.
    Hoy nos dejas ver tu parte más satisfecha, consciente, algo hedonista, y siento que eres “muy” de verdad. ¡Cómo me gusta eso cuando leo a alguien! La sensación de que lo que estoy leyendo es -como quien lo escribe- “muy” de verdad : )
    Gracias, sobre todo, por ello.
    Y gracias por compartir también a Rachmaninoff, uno de mis preferidos junto a Beethoven y Bach, y en una pieza que no conocía, y me ha dejado su huella en la piel. Qué tremenda música.
    Gracias Javier… : )
    Me ha encantado.
    No dejes nunca ni de llorar, ni de sudar la vida que nos atraviesa ; )

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    • Querida Bea:
      Siempre tus palabras son para mi como un buen vino, como el olor de la lavanda, fuerte, con cuerpo, con sustancia, una presencia emocionante. Gracias.
      Lo que dices de la poesía lo entiendo. Poesía no es solo aquello que tiene una forma determinada, poesía tal vez sea aquello que nos da la forma a nosotros: una mirada (Becquer lo dijo mejor), un movimiento, música, un texto, aquello que nos conmueve de un modo especial.
      Este texto tiene eso que bien supiste presentir, fue escrito de un tirón, de una sola linea salio todo el resto, pero esa linea fue la sensación, la emoción mientras conducía mi coche hacia el trabajo, de que el Sol y los “elementos” de algún modo nos hacen, que somos una traducción que llamamos vida, traducción de algo que llamamos “cosas inertes”. Esa diferenciación, vida-no vida, me dolió por un momento, me pareció injusta, aun cuando se que se trata de una clasificación mas de ese modo binario que tiene nuestro cerebro de ver el mundo: arriba abajo, grande pequeño, vivo muerto, etc., pero igual con el sol tan maravilloso bañando esa mañana al borde del mar, todo me pareció tan vivo y respetable, entrañable, como una persona o un amigo: el sol. el agua, el aire… hasta que una persona detras de mi coche hizo sonar la bocina y todo aquello se diluyó y proseguí mi marcha.
      Se que parece tontería de hippy ochentero pero tal vez sin dejar de serlo es también un modo de gratitud, solo eso, gratitud ante lo que aun tenemos como regalo y, por lo tanto, un poco ignorado. En términos ecologistas, maltratado y puesto en peligro. En términos humanos, denigrado. El aire, el agua…
      Yo soy de los que disfrutan la vida, como muchos, tal vez como la mayoría de algún modo. Pero también la respeto, no en el sentido patriarcal del respeto/miedo, sino como se respeta a un amigo, a alguien que se admira. Y le profeso ademas devoción, a veces tanta que lloro suaves lagrimas de emoción ante cosas un poco vanas… espero no parecer demasiado melodramático jajaja, que horror! lo que pasa es que se trata de un sentimiento tan bueno y honesto que en tiempos de mentira y exigencia, de eficacia y éxito, suena almibarado y ciertamente da un poco de vergüenza reconocer un sentimiento tan simple como verdadero: es mejor ser franco y rotundo, dar la contra a otros, imponer criterio y toda esa basura triste que se consume el hombre contemporáneo que decir que uno se conmueve con la lluvia o con el sol entre los arboles.
      Tienes que ver “Shine” si aun no la has visto. Esta película se basa en la historia real de la vida de un pianista famoso que aun esta vivo, un australiano, David Helfgott, protagonizada por uno de mis actores favoritos, Jeffrey Rush. La pieza central de la película es el concierto 3 de Rachmaninoff. Una gran película! si la has visto seguro que coincidirás conmigo y si no mírala que no te arrepentirás.
      Bueno querida Bea, recibe un beso y ya te contesto mas, ahora voy a cenar!!

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