Locos por la seguridad

Debido a que no podemos resolver todos nuestros problemas o lograr nuestras aspiraciones sin la colaboración de otras personas, los individuos tenemos que poner nuestros destinos en las manos de otros. Los enfermos en las de los médicos, los estudiantes en las de los profesores, etc. En los países democráticos los ciudadanos ponemos nuestro destino en las de los políticos, aquellos que gestionan la “cosa pública”, los que se deben a la polis, a la comunidad.

Dilucidar las intenciones de los políticos es una tarea tan importante como difícil, en demasiadas ocasiones nos enteramos que mienten y usan nuestro apoyo para fines que distan mucho del bien común y se parece mucho más al bien de ellos y/o de aquellos con quienes se congregan. Si los ciudadanos pudiésemos supervisar efectivamente la acción de los políticos asegurándonos que cumplen con el encargo otorgado, tendríamos como resultado una democracia controlada desde la base. La historia, tanto reciente como pasada, nos demuestra que la mayoría de las personas con cargos o encargos públicos casi siempre estuvieron motivadas por conseguir o mantenerse en el poder y así asegurarse el beneficio propio o de los suyos; ese tipo de control de la base parece poco probable en el estado actual de cosas, sin embargo, el caso contrario, el control de los políticos y sus aliados es una constante histórica.

Hace años, en el Museo del Prado de Madrid, me cautivaron los cuadros de El Bosco. Este magnífico e inquietante artista del siglo XVI cuya pintura está poblada con imágenes que parecen extraídas de nuestras visiones oníricas, en su tabla “La extracción de la piedra de la locura” presenta a cuatro personajes: un “médico” o curandero que lleva un embudo sobre la cabeza, un cura con una jarra de vino, una monja con un libro cerrado sobre la cabeza y cara de aburrida y, finalmente, un hombre sentado al que se le está extirpando “la piedra de la locura”. El pintor retrata la actitud humana de dejarnos engañar y someternos a los embaucadores, a aquellos que nos convencen que nos proporcionarán salud, seguridad, una mejor vida, etc., gracias a sus particulares “poderes”.

La extraccion de la piedra de la locura

El cuadro lleva una inscripción por la que nos enteramos que se trata de la “curación” de un tonto o un loco: “Maestro sáneme, mi nombre es Lubber Das”. Lubber Das era el apelativo usado en los países bajos durante la Edad Media para denominar al loco o tonto del pueblo. El tonto del pueblo o el pueblo tonto –pienso-. La pintura es una tabla pequeña que encierra una forma circular en la que aparecen los personajes y nos remite a la forma de un espejo. El tonto es el único que, desde la pintura/espejo, mira afuera y se encuentra con los ojos de quien observa la tabla, como si se tratase de su reflejo.
Tal vez hubiese la necesidad de dar más pistas para confirmar que el pintor nos está llamando locos o tontos por ponernos en manos de gente que se aprovecha de nosotros, pero creo que lo dicho hasta aquí es suficiente. En todo caso, hay abundante material que se puede revisar para quien lo desee.

Edward Snowden. Gracias a este “arrepentido” sabemos que –él tiene documentos que así lo prueban- los más importantes operadores de la supuestamente “libre” red de comunicación llamada Internet como Google, Facebook, Skype, Yahoo, Hotmail o Microsoft, etc. tienen pactos secretos con el gobierno norteamericano que permiten el acceso a la información de sus clientes a las agencias de seguridad. Esas empresas que nos “regalan” sus servicios -la gratuidad de muchos de los servicios que encontramos en Internet es un anzuelo perfecto- dejan que nos espíen descaradamente a cambio de dios sabe qué tipo de beneficios. Todo esto, supuestamente, para detectar y prevenir posibles ataques terroristas. El viejo cuento de la seguridad.
Escondido tras Internet, el mundo del poder (los países asociados en esta descarada forma de control: USA, Gran Bretaña, Australia, Canadá y Nueva Zelanda) te deja libre para hacer casi todo aquello que te dé la gana, pues no le importas como individuo sino como grupo. Se introducen en Internet para conocer nuestros intereses, nuestra forma de interactuar, de sentir y pensar, para seguir manipulándonos.

El mundo no ha cambiado casi nada desde el siglo XVI. Ellos hablan de moral para amedrentar y manipular. La moral es buena si les sirve para controlarnos pero mala si significa una forma de libertad individual. De hecho están interesados en conocer otras cosas. En saber qué efectos tienen sus campañas, en cómo pueden controlar mientras nos venden la ilusión de la libertad por el consumo. Todo está perfectamente estructurado, programado e implementado. Los políticos mandados por el poder financiero no nos conducen -nunca lo han hecho- a nuestro bienestar. Dictan medidas para el adoctrinamiento masivo y producen el tipo de ser humano que vemos por todas partes: el consumidor. Este exige seguridad antes que libertad, pues entre tanto consumir no hay tiempo para educarse y viven pensando que la libertad es la libertad para consumir más, y la seguridad es la del mercado.

Cada día aparecen más escándalos como el descubrimiento de esa masiva forma de espionaje mundial de las comunicaciones a todo nivel llevada a cabo por las agencias de seguridad de los países que controlan el consumo mundial (autodenominados “los cinco ojos”, expresión orweliana donde las haya) y cualquiera es capaz de pronosticar, sin mucho margen de error, que la noticia se diluirá en poco tiempo, sepultada bajo el cúmulo de noticias diarias que nos alimentan con miedos más cercanos, con exigencias más directas. En realidad, a la mayoría de las personas la libertad les parece un concepto algo abstracto, no se dan cuenta que trabajando tanto y tantas horas como lo hacen -por poner un ejemplo- pierden libertad para hacer y ser lo que desean a cambio de una vida destinada a comprar cosas que no se necesitan para satisfacer necesidades inventadas desde los centros de mercadeo. Lo que hemos aprendido es a  desear vivir en un mundo “seguro” en el que trabajar abundantemente para consumir sin prisa pero sin pausa, es el ideal.
El poder del dinero en nuestra sociedad se ejerce sin miramientos. El ser humano está siendo sometido de modo brutal y extenso. Lo peor es que los individuos seguimos siendo los que promovemos nuestro propio sometimiento por ignorancia y/o miedo.  La gente educada para el éxito y abocada a la derrota solo piensa que su vida va a ser mejor que la de su vecino gracias al esfuerzo, y aquellos que nos abren la cabeza con cuentos para sumirnos en ese sueño falso de un poder del que solo se terminan beneficiando ellos, se ríen a nuestras espaldas. Nos sientan en el banco y nos manipulan como les da la gana, ya El Bosco lo pudo entender y pintar tan bien como lo hizo, y eso fue en el siglo XVI, imagínense cuánto han ganado en técnicas de sometimiento y manipulación desde entonces.
Tenemos un gran problema: cómo hacer llegar al poder a gente que piense y actúe en beneficio de todos, en el bienestar del ser humano, en favor de su libertad. Nuestra experiencia es que casi toda la vida los trepanadores de cráneos y manipuladores de distintos pelajes nos dicen sanar, proteger, pero en realidad solo buscan ganarse el favor de las masas para que les dejemos el poder en paz y trabajemos para ellos. Tienen los ojos muy abiertos, en todas partes, para sofocar cualquier intento de cambio, de libre expresión. Ha habido casos contados en los que la fortuna puso a gente buena a dirigir algunos pueblos, pero la fuerza brutal, los intereses y la ambición siempre se han encargado de destruir cualquier forma de cambio que no sea seguir la línea trazada desde la prehistoria: el miedo nos dará y mantendrá en el poder. Por ahora solo queda saber que todo se irá diluyendo lentamente en el ruido de lo llamado cotidiano.

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Acerca de Javier Revolo

Javier Revolo escribe "Relatos Tóxicos" https://javierrevolo.wordpress.com/ y en la Revista mensual “Hontanar Digital” http://www.cervantespublishing.com/hontanar.html de la que es sub director. Vive en Sídney, Australia, y es abogado.
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5 respuestas a Locos por la seguridad

  1. Buenos días, Javier:
    Primero, ¡feliz día! Esto para que quede al margen. Como sincero e intenso deseo por mi parte…
    Ahora. A por el comentario.
    ….
    Uuufffff… Qué asco. Estoy completamente de acuerdo contigo.
    Me di cuenta desde hace mucho tiempo -era muy jovencita aún- y lo único que he hecho, y que probablemente esté mal (sobre todo en este sistema falsamente democrático de votos en el que no es verdad lo que votas, y casi ni tiene importancia que lo hagas o no…), es no votar. No apoyar de ninguna de las formas a estos seres egoístas y falsos que tienen -por desgracia y a pesar nuestro- nuestras vidas en sus sucias manos.
    Como siempre, querido amigo, tus reflexiones son profundas y certeras. Y me gusta lo que parecen decir de la persona que hay detrás. Me gusta el camino que dibujan. Me gusta.
    Pero. Lo siento, estoy demasiado espesa ahora… Y demasiado tratando de practicar una actitud abierta y positiva, como para enredarme en senderos tan oscuros. Sé que me comprendes.
    …..
    Te estimo mucho, Javier. Y estimo tu forma de ver las cosas.
    Por hoy, es todo.

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    • La política, querida Bea, es inevitable. Lo evitable es un modo de hacer política, una forma de manipular los intereses de la gente para el propio beneficio pero, en una sociedad como la nuestra, amedrentada por muchas cosas, ansiosa por consumir y tener éxito, vivir mejor para alardear frente al otro, es decir, una sociedad de gente sometida a los embaucadores de toda la vida y a sus consignas que han repetido tanto que han logrado lavar el cerebro de los ciudadanos… en una sociedad así, involucrarse lo menos posible en la participación política me parece sensato y, mas bien, en lo que hay que involucrarse es en luchar permanentemente por cosas que aun están al alcance de nuestras manos: el respeto por el derrotado, el amor por el diferente, por el débil… sin los ropajes de doctrinas interesadas como la religión o la política, sino como humanismo, esa forma aun incipiente y frágil de amar la vida y la libertad del otro. Y hacerlo siempre que haya oportunidad -que la hay y mucha- para evitar que nos sofoque la mentira y vulgaridad de los poderosos.
      Gracias por estar ahí, Beadealejandria.

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  2. Enrique Horna dijo:

    Los politicos estan casi siempre alineados con los intereses economicos de las grandes empresas o llamadas multinacionales que en realidad son las que gobiernan el mundo. El sentido de servicio que deberia tener un politico hacia la sociedad es casi una utopia, y si lo intenta es posible que lo desaparezcan o anulen. El egoismo humano se representa muchas veces en los politicos.
    Borges decia sobre ellos ( Fuente: La Ilustracion Liberal – Revista española y americana)

    – “No. En primer lugar no son hombres éticos; son hombres que han contraído el hábito de mentir, el hábito de sobornar, el hábito de sonreír todo el tiempo, el hábito de quedar bien con todo el mundo, el hábito de la popularidad….

    La profesión de los políticos es mentir. El caso de un rey es distinto; un rey es alguien que recibe ese destino, y luego debe cumplirlo. Un político no; un político debe fingir todo el tiempo, debe sonreír, simular cortesía, debe someterse melancólicamente a los cócteles, a los actos oficiales, a las fechas patrias.”

    “Creo que ningún político puede ser una persona totalmente sincera. Un político está buscando siempre electores y dice lo que esperan que diga. En el caso de un discurso político los que opinan son los oyentes, más que el orador. El orador es una especie de espejo o eco de lo que los demás piensan. Si no es así, fracasa.”

    “…yo diría que los políticos vendrían a ser los últimos plagiarios, los últimos discípulos de los escritores. Pero, generalmente con un siglo de atraso, o un poco más también, sí. Porque todo lo que se llama actualidad es realmente…. y, es un museo, usualmente arcaico. Ahora estamos todos embelesados con la democracia; bueno, todo eso nos lleva a Paine, a Jefferson, a aquello que pudo ser una pasión cuando Walt Whitman escribió sus Hojas de Hierba. Año de 1855. Todo eso es la actualidad; de modo que los políticos serían lectores atrasados, ¿no?, lectores anticuados, lectores de viejas bibliotecas…”

    Un famoso politico peruano dijo alguna vez que la politica ” es el arte de lo posible” pero muchos politicos en mi opinion, nunca supieron distinguir esa linea invisible que separa la etica, la moral, la transparencia de los actos, de la mentira, la corrupcion, la lisonja, la traicion, haciendo de la practica de la politica una cloaca.

    Seran acaso los politicos un mal necesario?

    Cordiales saludos

    Enrique

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    • Hola Enrique!
      Es un gusto leerte aquí, saber que te das un tiempo para leer algo escrito en este blog y comentar.
      Empiezo por el cierre de tu comentario, pues me parece importante.
      Dices: serán acaso los políticos son un mal necesario? La verdad, yo no habría planteado la pregunta así, no porque este mal sino porque da la impresión que podríamos continuar con ellos así como están, un mal necesario… en realidad los políticos, creo, no son ni un bien ni un mal. Es el modo en el que ejercen política el que esta bien o mal. Los políticos son imprescindibles por que la política es primordial, fundamental en la sociedad humana. Hasta aquí todo bien. Ahora, la gestión del bien común se rije por unos valores, unos principios, así como una familia con valores sus componentes viven -o intentan vivir- de acuerdo a ellos; o una empresa tiene unos estatutos y hace lo mismo, nuestros grupos humanos se someten a unos valores para convivir y regular esa convivencia, son los políticos son responsables de esa estructura. Me parece que es así, tal vez me equivoque, pero creo que es así. Al menos en teoría.
      Luego vienen los políticos con su ya antigua ambición desmedida por el poder, por el beneficio personal (existen muchos análisis psicológicos del prototipo) y para conseguirlo siempre han hecho uso del engano, de la mentira, de la manipulación de nuestros temores, de nuestras necesidades, reales o inventadas. Todo eso lo sabemos, sin embargo seguimos otorgándoles poder sin casi controlarlos. Si hay alguien que debería ser vigilado es el político, tanto o mas que el delincuente, no porque haya hecho algo malo, sino porque necesitamos saber que lo que hace es bueno. El caso es que son ellos los que nos espían, los que nos controlan. Y ya vemos los resultados. Una sociedad abocada al consumo, esclavizada al trabajo, a necesidades innecesarias, a modas y otros elementos de embrutecimiento masivo.
      En fin, se podría decir mucho mas, claro, pero creo que lo mas importante es saber que somos enganados y estamos bien con ello, con ese intercambio mafioso de protección a cambio de seguridad. Tenemos una sociedad enferma (lo digo con pena) de un tipo peligroso de enfermedad: su enfermedad no se siente, como un cáncer oculto, hasta que sea demasiado tarde. Tiene el virus alojado fuertemente: el político mentiroso y sus cómplices, los que tienen el poder lo utilizan para fines deleznables.
      Espero no sonar demasiado negativo, pero no creo que se pueda decir esto de un modo mas positivo, me gustaría…
      En fin, querido poeta, recibe un fuerte abrazo y mis sinceros deseos de éxito en aquello que estés haciendo.

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      • Enrique Horna dijo:

        Muchas gracias Javier por tu respuesta sobre todo destaco cuando aclaras que es la forma como se hace politica ( creo que siempre se ha hecho mal uso de ella) como dicen algunos el poder corrompe. Ahora ni podemos controlarlos, como le pedimos cuenta de lo que hacen sera que el sistema es tan sofisticado que es dificil hacerlo o somos tan pasivos como tontos utiles. Entonces los anarquistas podrian tener algo de razon.Quien esta seguro hoy en dia en una sociedad enferma? el poder economico de unos cuantos controla casi todo hasta la muerte misma. Sera valido imaginar que algun dia reventara todo porque quizas se cumpla que no hay mal que dure un siglo ni sociedad que aguante o tal vez se sofisticaran mas los sistemas de control cuidadano, nos encuadaran mas, nos venderan mas esa ilusion de seguridad, en el fondo sera todo igual con diferente ropaje.En mi opinion mientras el espiritu humano no se eleva mas alla de su propio egoismo las sociedades humanas seguiran viviendo su falso paraiso.

        Gracias tambien por tus buenos deseos, sigo escribiendo cada vez que siento esa necesidad de hacerlo ( creo que no se puede escribir un poema todos los dias). Te escribere en los proximos dias a tu correo personal para comentarte de un proyecto para organizar un concurso literario en Australia.

        Un abrazo tambien y todo lo mejor para ti y los tuyos.

        Enrique

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