La forma del fuego

Yo no sé quién soy

Ni sé quién eres.

¿Cómo saber quién soy?

¿Cómo saber quién eres?

Solo sé que algún día

-Que no es hoy-

Caminarás por calles que,

Sin que lo sepas,

Me extrañarán.

Mirarás con mis ojos,

Estrecharás con mis manos

Otras manos

Y mis pasos sonarán

Bajo tus pies

Y sonreirás con mi boca

Que no hablará

Esta lengua de sables

Y plegarias,

Ni aquella lengua

herida de frío

Y poblada de música

Que fue la de mi padre,

que nunca aprendí.

 Todo aquello que llamo mío

Lo hago por decir algo.

Nada es mío.

Algo nos sueña

un dios

-Tal vez-

sea el dueño

De esta luz habitada

En su mente.

Ardemos para iluminar

Un tramo

Del camino,

De este sueño

Que es la vida,

Y nos apagamos

Para regresar a la oscuridad.

A la acogedora soledad

De donde todos venimos.

Por eso, hijo,

aunque nunca lo sepas,

Cuando alguna vez

No recuerdes algo,

Estarás olvidando

Con mi olvido,

Y mi olvido

Que tampoco es mío,

Se deslizará

Por el tiempo,

En un espacio

Sin margen.

Acerca de Javier Revolo

Javier Revolo escribe "Relatos Tóxicos" https://javierrevolo.wordpress.com/ y forma parte de la Asociación literaria Trilce que promueve la creación en lengua castellana en Australia. Vive en Sídney, Australia, y es abogado.
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