El hombre de tus sueños

Cecilia tiene ojos azules, nariz fina, labios delgados y dientes perfectos, una abundante cabellera de bucles negros atados en una cola. Tal vez un poco gordita y no muy alta, pero destaca entre la gente.

Está sentada bebiendo café en una terraza frente al mar. Espera la llegada de alguien, pero sus pensamientos siguen con él. El hombre de sus sueños tiene aspecto desconfiado, serio y nervioso. Cecilia viene soñando hace tiempo con él, no todas las noches, pero las suficientes como para pensar que, de algún modo, se trata de algo extraño.

Cecilia va a hablar del tema más a fondo -necesita hacerlo- con la persona que está esperando. Si continúo soñando con ese hombre -se decía a sí misma- tendré que ir a un médico. No me parece normal que sueñe con alguien que no conozco de modo tan frecuente y con esa claridad. En cualquier caso, esto debe significar algo más.

Al principio no le di importancia -le cuenta a la persona que ya se encuentra sentada frente a ella-, estaba allí, mezclado con otras imágenes de mis sueños, sin decir nada, hasta que empecé a notar su presencia. Poco a poco comenzó a destacar -bebía de su café y miraba el mar con sus claros ojos- hasta que una noche ya soñé solo con él. Recuerdo la nerviosa conversación que tuvimos. Entre otras cosas, me preguntaba por qué se sentía bien solo conmigo y no con el resto de sus amigos o familia. Con ellos discutía y tenía la sensación de que no lo soportaban. Yo notaba el enfado y casi reproche de sus palabras, como si el hecho de que fuese agradable con él tuviese más que ver con mi falta de carácter que con el verdadero aprecio. Me hacía sentir mal, pues en mis suenos yo lo conozco y sé que siento una franca simpatía por él.

El hombre dejó su vaso sobre la mesa y le preguntó si podría describirlo físicamente.

Parece tener unos 30 años o pocos más, alto, flaco, de ojos pequeños, cabellos cortos, nariz recta y boca de labios finos. Viste como funcionario, con camisas de manga larga abotonadas hasta lo más alto.

En nuestro día a día podemos percatarnos, si así lo deseamos, de la concatenación de eventos de nuestra vida y de la simultaneidad de nuestra circunstancia. Por ejemplo, podemos caminar por una calle mientras pensamos en alguien ausente y observar un grupo de chicos sentados esperando un autobús, percatarnos de un automóvil que pasa con el volumen muy alto, un gato que duerme al sol detrás de una ventana, y sentir un dolor en la boca del estómago. Los sueños carecen de esa simultaneidad consciente, sin embargo, las emociones que se desprenden de lo que experimentamos en sueños son tan intensas como las que vivimos durante la vigilia.

Ella lo observa atentamente.

Qué diferencia la vigilia del sueño? Por ejemplo, ahora estamos aquí y tú me cuentas lo que te pasa mientras duermes. La aparición repetida de ese hombre en tus sueños, todo muy claro ¿verdad? Tú, yo, este lugar, el mar frente a nosotros, ese café entre tus manos… tu historia, sin embargo ¿recuerdas como llegaste hasta aquí?

Cuando terminó de pronunciar la frase, abrió los ojos en su cama, él. El doctor Rivarola.

La mañana se filtraba tímida entre las persianas de su habitación y el corazón le latía rápido, se incorporó en la cama y vio a su mujer que dormía dándole la espalda, ésta se dio vuelta despacio y lo miró con sus hermosos ojos azules.

Conteniendo la emoción, él le dijo: te tengo que contar lo que he soñado.

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Acerca de Javier Revolo

Javier Revolo escribe "Relatos Tóxicos" https://javierrevolo.wordpress.com/ y en la Revista mensual “Hontanar Digital” http://www.cervantespublishing.com/hontanar.html de la que es sub director. Vive en Sídney, Australia, y es abogado.
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12 respuestas a El hombre de tus sueños

  1. Extraordinario relato, primo. Haces que nos deslicemos por las frases que se van abriendo a distintas realidades como si despertáramos entre frescas sábanas desconocidas para quedar al final penetrados por el personal aroma de este sueño y con ganas de contárselo a alguien muy próximo e íntimo. Alguien que nos comprenda. Un fuerte abrazo, artista.

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  2. Hola primo:
    Gracias. Creo que el mundo de los suenos es un mundo que aun tiene mucho que decir en aspectos relevantes de la vida de los hombres, Es un universo por descubrir que puede abrir diversas fuentes de acceso a nuestra comprensión del mundo y de nosotros mismos. La psicología, la psiquiatría y otras ramas de la medicina lo han intentado, pero habrá que ver que otras disciplinas pueden acercarse a esta parte fundamental nuestra y tratar de conseguir algo de ella. Dicho todo esto, el sueno es algo intimo que a la vez tiene algo universal, intemporal… no se, algo muy especial, que vive con nosotros.
    El relato, como todos los míos, todavía tiene mucho por pulir, me alegra que te haya gustado.
    Nos leemos pronto gran Miguel, poeta!!

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  3. Querido Javier:
    Primero: Gracias.
    Y segundo: Gracias otra vez… 🙂
    Ésta es una de esas delicias hecha relato entre los dedos de tus manos. Redondito… Tan logrado. Cerrado como un anillo perfecto… ¿Acaso es casualidad –me pregunto- que Cecilia tenga la mirada tan azul como la esposa del doctor Rivarola? 😉
    Me encanta el momento del giro, del quiebro en la historia!!! Es genial verte sorprendida y saber, -sin mirarte en el espejo-, que en esos momentos tienes esa cara de tonta, con las cejas alzadas y la boca entreabierta en gesto desconcertado. Estupefacto. Pasmado.
    Jajaja… Es en plan: ¿Cómo? Espera, repite… Quién es el que duerme, quién el que se acaba de despertar. Quién soñaba. ¿Quién está soñando ahora? ¿Quizá yo?
    Y en ese momento volver un poco atrás, para volver a leerlo. Me encanta ese momento. Es genial… Genial.
    Aunque…, ¿puedo…? ¿Me vas a permitir hacerte una pequeñísima apreciación personal..? Yo, particularmente, no habría escrito la última frase del tercer párrafo empezando por el final. Lo dejaría en: “¿Recuerdas el principio del día?”
    Como mucho le habría permitido hacerle una insinuación sobre si recordaba cómo había despertado. Quizá si lo había hecho aún… Pero no le hubiese dejado decirle tan directa y literalmente que “esto también podría ser un sueño”.
    Pero, no me malinterpretes. Está bien. Es sólo que creo que verdaderamente al texto no le hace falta. Se sabe. Se intuye. Se adivina, y eso tiene de por sí mucho más poder, más fuerza… Creo que tu inspirado texto no necesitaba especificarlo con palabras…
    Sin embargo, es sólo mi humilde opinión. Lo digo absolutamente en serio. Y ya sabes que te lo digo con la confianza y el cariño que me da el leerte con tanta admiración y respeto. Yo te intuí y eso me fascinó. La aclaración me era prescindible. Pero es sólo una opinión.
    Me ha encantado, Javier. Además tiene ese misterio un poco claustrofóbico de las matriuskas (creo que se llaman así), esa muñecas rusas que van unas dentro de otras… Un sueño que cuenta un sueño, y que a su vez alguien podría estar soñando… Me parece un tema fascinante el de los sueños… Un mundo prácticamente infinito. Y muy rico. Lo has tratado muy bien. Desde una perspectiva desconcertante. Y en el mundo del relato, que te desconcierten es siempre un regalo.
    También me ha encantado el comentario de Miguel. Lo ha dicho muy bonito. Se nota que tiene alma de poeta.
    Un beso grande, Javier.
    Y por tercera vez: Gracias 🙂

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    • Querida Bea:
      Supongo que ahora estás durmiendo. Estarás en ese mundo que visitamos todas las noches, que muchas veces es extraño, extranjero, pero al mismo tiempo siempre nuestro, y tal vez más verdadero que mucho de lo que pretendemos o proponemos al mundo -nuestras máscaras- cuando estamos despiertos, la realidad censurada por nuestros traumas, complejos y otros, que luego se libera en estado onírico.
      Sabes qué? querida Beadealejandria, tus comentarios dan en el centro, en la diana; es una sensación maravillosa pues me siento acompañado y descifrado, desnudo, frente a tu lectura. No es que sea nudista, jajaja, y disfrute de esta forma de strip tease literario, todo lo contrario, trato de vestir mis ideas y emociones lo mejor que puedo, pero llegas tu y zas! haces que caigan todas las cortinas y penetras directamente en los bastidores y mas allá, en las partituras de lo que he escrito para descifrarlo hasta que se pueda entender con claridad lo que quise decir… plas plas plas!! aplausos de verdad, solo puedo decir muchas gracias, eres mi lectora ideal. No quisiera pecar de exagerado pero tal vez tengamos una forma de ver las cosas muy similar, sino no creo que fuese posible hacer lo que tu haces con mis escritos.

      Ahora llego a tu recomendación.
      Mi relato trata el sueño pero también la identidad. Es algo que siempre me interesa, esa idea/sensación de ser alguien, uno, individuo, distinguirnos de los otros, del mundo. Cuando soñamos relajamos ese aspecto de nuestro ser y entramos en un estado en el que podemos ser otro/a y hacer cosas que no podríamos hacer en el mundo sometido a las leyes de la realidad, en la vigilia -palabra que comparte raíz con vigilante y vigía…-. EL sueño y la identidad tienen un amplio terreno de juego en nuestra mente cuando dormimos, por eso escribí este relato.
      Creo que tienes razón en cuanto a aquella frase, es innecesaria, el texto ganaría pues el lector que intuye que se trata de un sueno podría cerrar el circulo sin ayuda y disfrutar mas, o sea que ganaría mucho. Sabes que en un relato corto una frase -cualquier frase- es demasiado importante, cualquiera de ellas puede derrumbar toda la construcción. Gracias a dios hay lectores compasivos como tu y terminan la lectura, a pesar de esos baches. Gracias por hacerme notar este en especial. Lo voy a corregir ahora mismo.
      Eres generosa como siempre al decir que el relato es redondo… poco a poco me iré acercando a esa circunferencia que, por cierto, es también lo que buscan algunas de mis siempre imperfectas pero ambiciosas estructuras literarias… pero saber que te ha gustado es para mí un placer añadido al de haberlo escrito, un placer al que no voy a renunciar nunca.
      Gracias a ti Bea, y muchos besos.

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  4. sibisse12 dijo:

    Hola Javier.
    Yo, la verdad es que no me extenderé tanto, solo puedo decir que me ha encantado, no solo por el tema en si, si no por la forma de narrarlo, las frases que te trasnportan a los que ellos mismos están viviendo. Algo tan cotidiano como “un gato que duerme al sol detrás de una ventana”. Es esta forma de narrar la que de verdad, al menos en mi opinión, hace que tus relatos gusten tanto.

    Saludos = )

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    • Hola Sibisse:
      jajaja creo que es porque casi todos tenemos algún gato durmiendo al sol detrás de una ventana, nuestra o de la de un vecino, verdad? esas imágenes/frases que tan bien extraes -“pequeños instantes robados al mundo”, como era el nombre de tu blog- son las que van a crear la atmósfera, las que van conectando al lector con lo que lee.
      Tienes razón, es ese mundo que compartimos el que nos sorprende cuando es destacado por otra mirada, cuando coincidimos en lo que nos interesa, por eso tenemos que ser amables y mirar con carino el mundo de todos y traerlo al papel con nuestra forma de decirlo.
      Un beso Sibisse

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  5. Roberto Malo dijo:

    Me ha encantado. Tengo debilidad por los relatos oníricos…
    Un saludo.

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  6. Pingback: Querido Javier… « Mutando…

  7. Querido Javier…
    Sirviéndome de la cortés fórmula utilizada por Miguel…
    Permíteme escribir unas líneas aquí, para agradecer a Miguel, sus más que amables palabras…
    Y estoy convencida de ello, Miguel… Como poco, -además de nuestra admiración por Javier-, nos une también el amor a las palabras, a la gracia divina -en su acepción más amplia- que podemos encontrar en cualquier recodo de la vida. El amor a la belleza, lo elevado, lo prohibido, lo sabido y lo perdido.
    Te agradezco tu gentil deferencia hacia mí.
    Cuando esté más fuertecilla, me pasaré por “tu casa virtual”… Sé que no será en vano.
    Saludo afectuoso, Miguel.
    Gracias, Javier : )

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